La obsesiva dedicación a la ininteligible Smart City, revela una “ciudad dual”, que mientras pretende ser vanguardia mundial, sigue empobreciendo a sus vecinos. Desde la Guerra Civil no había un panorama de pobreza como el actual.
La Uniónfelicitó al Alcalde de Santander, Iñigo de la Serna “por caerse al fin del caballo”, y reconocer públicamente que en Santander “hay una creciente bolsa de pobreza”, que añaden “se ha hecho ya crónica”.Rafael Sebrango, Presidente de la formación política, señaló que “por fin se reconoce el hecho más lamentable al que se enfrenta la ciudad de Santander”, que recordó “desde la Guerra Civil no presenta un panorama de pobreza como el actual”.Ahora, bien, igualmente advirtió que “buena parte del crecimiento de la pobreza, es consecuencia de la propia política del Ayuntamiento de Santander”.Desde el año 2007, en que empezó la crisis económica, “Llevamos gastados 155 millones de euros en la construcción de viviendas que nadie ya puede comprar”, a través de la empresa pública municipal Sociedad Vivienda Santander “cuando se podía haber acometido esa construcción con un gasto 0 para el Presupuesto Municipal”, lo cual, además “ha generado desempleo en el sector local de la construcción, dada la competencia desleal del Ayuntamiento, metido a promotor-constructor”.“Se afrontan obras como si fuéramos nuevos ricos, que son perfectamente aplazables”, y en este sentido, desde La Unión recuerdan que “la enésima obra en la Avenida de los Castros” que se va a iniciar ahora (conexión de la S-20 con la Avenida de los Castros), y “nos va a costar, casi 5 millones de euros, incluyendo, el sobreprecio por apaños en modificados”, recalcaron “puede esperar perfectamente a tiempos mejores”.La obra de la famosa Duna de Zaera, con motivo del Mundial de Vela, “absolutamente prescindible”, ha supuesto “una aportación municipal de 2,2 millones de euros”.Por otro lado, la dedicación “obsesiva al ininteligible proyecto Smart Ciity”, precisó Sebrango “convierte a Santander en una ciudad dual”, lamentó “que pretende ser vanguardia mundial mientras sus ciudadanos se siguen empobreciendo”.Además, a pesar de “los malabarismos por explicar que debemos estar contentos con el IBI que se paga en Santander”, lo cierto es que “muchos ciudadanos saben que deben destinar la pensión o el sueldo de un mes a pagar este impuesto”.“Por todo ello Santander se despuebla, envejece, y sus ciudadanos se empobrecen”.“Si sólo una parte del dinero gastado en faraonadas se dedicara al ciudadano”, señaló “la bolsa de pobreza de la ciudad sería realmente inferior”, lo cual, “habría evitado el continuo cierre de negocios en todos los barrios de la ciudad”.Finalizó el representante de La Unión manifestando que “esperamos que el reconocimiento público del Alcalde de la pobreza en Santander, suponga un cambio radical en su política desarrollada hasta ahora de nuevo rico”.





