El Reglamento Municipal de Honores y Distinciones de este ayuntamiento no parece estar hecho para honrar la figura de un sacerdote que rebosaba humildad, entrega al prójimo, pobreza inusual en el estamento religioso
Foto. El venerable sacerdote don Acilino con Tinuco, el poeta de Somahoz.
Por PAULINO LAGUILLO GARCÍA-BÁRCENA
Hoy, martes, día 17 de noviembre de 2015, es un día de lo más triste en el Valle de Buelna por haber fallecido una persona muy querida en el mismo y en la propia comarca, el sacerdote donAcilino García Arto, párroco que fue de la iglesia deSan Ramóndurante largo tiempo y un auténtico ejemplo de haber reunido en su persona absolutamente todas las virtudes que pueda llegar a tener un religioso, puestas bien de manifiesto durante las casi seis décadas que estuvo ejerciendo su labor pastoral en el primer municipio del valle en cuanto al número de habitantes.
Pero tan dilatadísimo espacio de tiempo ejerciendo una encomiable labor pastoral y los altísimos valores tanto personales como espirituales que absolutamente todos percibimos que se daban en esta queridísima persona no resultaron suficientes para que los meridianamente incompetentes gobernantes de dicho primer municipio innombrable para esta pluma, los que cesaron en mayo e igualmente los actuales, fueron suficientes para darle en vida la merecidísima alegría que habría tenidoD. Acilinode haberle distinguido con una calle o monumento inmortalizando su nombre.
ElReglamento Municipal de Honores y Distincionesde este ayuntamiento no parece estar hecho para honrar la figura de un sacerdote que rebosaba humildad, entrega al prójimo, pobreza inusual en el estamento religioso y, algo muy de magnificar en la condición humana, como es el hecho probado de que jamás había pedido absolutamente nada ni para su persona ni para su parroquia.
Cuando se tienen gobernantes tan incompetentes en todos los aspectos nada hay que esperar de que sepan actuar, o lo que es muchísimo peor, que quieran actuar conforme las circunstancias requieren y sobre todo el respeto y consideración muy merecidos a personas como esta. Todo ello perfectamente corroborado y de lo más lamentable como contradictorio en un pueblo que fue a lo largo del siglo XX clarísimo ejemplo de progreso, saber estar y muy agradecido siempre con quienes lo merecieron, mientras que desde el año dos mil no han sido capaces de hacer absolutamente nada acertado a lo largo y ancho del municipio. Peor aún, tomándose decisiones de lo más improcedentes hasta para el propio bienestar de la población.
Menos mal que el municipio en absoluto carece de personas inteligentes y, sobre todo y por encima de todo, con sentimientos solidarios y humanos, que procederán en algún momento y en algún lugar a escribir con letras de oro el nombre de este sacerdote muy probablemente irrepetible.
Hace pocos años la Asociación Cultural “Los Papis” nombró aD. Acilino“Marcero Mayor” dentro de la conmemoración de una de las tradiciones más antiguas de Cantabria: “Las Marzas”. Igualmente, hace también poco tiempo que los jóvenes de su parroquia, constituidos en “Peña Juan XXIII”entre una de sus primeras iniciativas entregaron una bonita placa de agradecimiento y cariño al sacerdote que les había dado su “Primera Comunión”.
D. Acilinonació en Santa María de Nava (Palencia) e ingresó con doce años en el Seminario Diocesano de Burgos, finalizando sus estudios a los 23 años. Fue destinado a las parroquias de Abiada y Villar de Campoó, donde permaneció siete años. En el otoño de 1961 llegó a la parroquia de San Vicente Mártir de Los Corrales de Buelna para colaborar en su labor pastoral con el entonces párroco,D. Miguel Cuevas. Por decreto episcopal de 29 de marzo de 1962 se creó en la zona norte de Los Corrales de Buelna una nueva parroquia (barrios de Lombera, San Ramón, San Fernando, Nª Sª de las Caldas y Juan XXIII) a la que fue destinado y en la que estuvo al frente hasta su jubilación en la primavera de 2014, habiendo simultaneado su dedicación a la misma con las enseñanzas que impartió durante una larga época en los institutos de enseñanza media del municipio, granjeándose también el afecto de muchísimos estudiantes en la segunda mitad del siglo XX.
Su entierro tendrá lugar mañana, miércoles, en su pueblo de Barruelo de Santullán, donde a las cuatro y media de la tarde se celebrará´un funeral de cuerpo presente en la iglesia deSanta María de Nava, siendo a continuación inhumado su cuerpo en el cementerio que existe junto a la misma.
Al sepelio está previsto que asistan muchos vecinos del Valle de Buelna que recordarán por siempre a un sacerdote bueno.



