Obama recalcó que «las pruebas indican que el avión fue derribado por un misil tierra-aire que fue lanzado desde un área controlada por los separatistas respaldados por Rusia»
EEUU señaló ayer a los separatistas prorrusos del este de Ucrania como los responsables del lanzamiento del misil que derribó el avión de Malaysian Airlines y provocó la muerte de sus 298 ocupantes. En primer lugar, la embajadora estadounidense en la ONU, Samantha Power, dijo ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que, según la información de la que dispone su país, el avión «fue probablemente derribado por un misil tierra-aire, un SA-11, operado desde una zona controlada por separatistas en el este de Ucrania».
Poco después, el presidente de EEUU, Barack Obama, recalcó que «las pruebas indican que el avión fue derribado por un misil tierra-aire que fue lanzado desde un área controlada por los separatistas respaldados por Rusia». No obstante, también subrayó que es «demasiado pronto para saber las intenciones de quienes dispararon el misil». En otro momento, apuntó que «un grupo de separatistas no puede derribar aviones de transporte ni derribar aviones de caza sin un equipamiento avanzado y un entrenamiento avanzado, y esto viene de Rusia», dijo. Obama instó a Putin a detener el flujo de armamento y combatientes hacia Ucrania procedentes de Rusia.
El Consejo de Seguridad de la ONU pidió ayer una investigación independiente para aclarar el siniestro en Ucrania, demandando además a todas las partes del conflicto que ofrezcan acceso inmediato a la zona del suceso. Igualmente, el presidente de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), Thomas Greminger, dijo que sus técnicos «no han tenido el tipo de acceso que esperaban ni la libertad de movimiento que necesitaban para hacer su trabajo».
Por otro lado, el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, y el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, acordaron ayer en una conversación telefónica pedir a Rusia que haga un llamamiento público a los separatistas prorrusos del este de Ucrania para que abandonen las armas y permitan el acceso de los investigadores a la zona en la que fue derribado el aparato.
Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, dijo ayer que Rusia «tiene la responsabilidad de lo que ocurre al este de Ucrania», al tiempo que exigió una investigación independiente. Merkel, que añadió que sus pensamientos están «con las familias de las víctimas», entre ellas cuatro ciudadanos alemanes, apuntó también que había hablado con el primer ministro holandés, Mark Rutte, a quien expresó sus condolencias. Éste, por otro lado, dijo que «Holanda no descansará hasta saber quién ha hecho esto», tras lo que recalcó que, «de confirmarse que ha sido un atentado», su país no parará «hasta llevar a los culpables ante la justicia».
El primer ministro británico, David Cameron, calificó el derribo del avión de «suceso terrible», para añadir que «los responsables deben rendir cuentas». El presidente de Francia, Françoise Hollande, habló igualmente de «abrir una investigación internacional para conocer la verdad y a los responsables». El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, dijo ayer que «el mundo tiene derecho a saber lo ocurrido y hacer todo lo posible para evitar otra salvajada como esta».
El presidente ruso, Vladimir Putin, llamó ayer a alcanzar un alto el fuego o tregua: «En la tierra de Ucrania, lo antes posible, debe restablecerse la paz, y deben comenzar contactos directos entre las partes enfrentadas», dijo, además de pedir una investigación «objetiva». Por su parte, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, desmintió la versión de los hechos que ha dado Ucrania. En un canal de televisión dijo no haber oído un solo comunicado cierto del Gobierno de Kiev en los últimos meses, al tiempo que criticó a Washington por haber dado luz verde al presidente ucraniano, Petro Poroshenko, para lanzar la operación militar contra los rebeldes prorrusos del país vecino.
Las palabras de Lavrov se cruzaron con las acusaciones desde Kiev, donde el primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk, dijo ayer que «Rusia debe reconocer su responsabilidad por financiar a los terroristas», en alusión a los separatistas prorrusos que desde el pasado mes de abril comenzaron a ocupar edificios gubernamentales y se declararon independientes.
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