Cuando me he sentido herido, me ha durado poco, porque me ha brotado la lástima hacia quien tiene que vivir en una sociedad en la que no se encuentra cómodo
FÉLIX VILLALBA ARMENGOD/DIRECTOR DE ELMUNDO CANTABRIASIEMPRE me molestó escuchar a personas que, instaladas en Cantabria desde hace tiempo, se dedican a echar pestes de sus habitantes, y además lo dicen sin importarles en absoluto que uno pueda sentirse plenamente identificado con sus conciudadanos y que, por tanto, considere que el reproche es directo hacia su persona.
Las críticas, mejor si son constructivas, me parecen necesarias, pero el reproche despectivo que además se generaliza, es hiriente. Lo he oído muchas veces, que si somos cerrados, cerriles incluso, incapaces de acoger al que llega de fuera. Puede que haya algo de verdad, pero llega a doler lo que por reiteración acaba convirtiéndose en ofensa.
Sin embargo, cuando me he sentido herido, me ha durado poco, porque me ha brotado la lástima hacia quien tiene que vivir en una sociedad en la que no se encuentra cómodo, pues al final tiene que ser duro para ellos. Pero mucho más lo debe ser para quienes últimamente se convierten en noticia por renegar contra todo lo español y los españoles siendo ellos, al menos legalmente, de la nacionalidad que repudian.
No me estoy refiriendo a los independentistas, aunque compartan algunas características, sino a personas que todos ustedes tendrán en mente porque estos días han despreciado lo español y, en algún caso, se han ido por las patas abajo al hacerlo.
Me parece que cualquier posición es respetable, aunque no se comparta en nada, pero aquellos que recurren al insulto grueso no son siquiera merecedores de ser nombrados. ¿Por qué ese odio hacia su propio país y ese desprecio a la mayoría de sus conciudadanos? No lo entiendo y me vuelve a dar lástima. Denostar a España, por ejemplo, por haber conquistado medio mundo en el pasado es una solemne tontería, porque nuestro país no hizo más que lo que pretendían todos los europeos en aquella época, solo que aquí durante unos siglos se tuvo más éxito. «La nación más fuerte del mundo es sin duda España. Siempre ha intentado autodestruirse y nunca lo ha conseguido.
El día que dejen de intentarlo, volverán a ser la vanguardia del mundo». Lo dijo Otto Von Bismarck.Viendo lo que pasa últimamente, no hay duda de que seguimos en la fase de intentarlo. Tipejos que dedican a sus conciudadanos frases escatológicasse empeñan en ello.





