Una derrota será su condena y la victoria puede llevarle desde el segundo al cuarto puesto de grupo, con cruces muy diferentes.
España llega a la última jornada de la primera fase del Eurobasket sin haber resuelto su clasificación para los octavos de final. Tendrá que jugársela ante el anfitrión, Alemania (17.45 horas, Cuatro), consciente de que una derrota será su condena y la victoria puede llevarle desde el segundo al cuarto puesto de grupo, con cruces muy diferentes.
Llegar a una situación tan al límite para los jugadores deSergio Scarioloes consecuencia de su juego intermitente, de su floja defensa, de que no han acabado de aparecer los referentes que se necesitaban, al margen del omnipresentePau Gasol, alfa y omega de este equipo.
Solo frente aTurquíarecordóEspañaa aquel equipo que hacía disfrutar no hace demasiado tiempo. En el resto de encuentros ha sido una búsqueda sin resultados para dar con un patrón que no acaba de aflorar, consecuencia lógica, por otra parte, de tantas e importantes bajas y la llegada de muchas caras nuevas. Esa tónica se mantuvo ayer también frente aIslandia, un partido que se le atragantó a los jugadores deScariolodurante muchos minutos, pero que acabaron por resolver con la autoridad que se espera (73-99).
Islandia es un rival claramente inferior, que cuenta con pívots de apenas dos metros y sin pedigrí. Pero es un rival que incordia y presiona por cada balón hasta desquiciarte. Juegan, además, a campo abierto, igual que Italia, y se dedican a vivir del triple. Si andan finos, te complican la vida. Su estrella es Jon Stefansson, del Unicaja. España lo pasó mal (36-41 al descanso) hasta que se serenó y jugó con cabeza, lo que sucedió en la segunda parte.
Mirotic fue de los que estuvieron con más ganas. Acabó con 22 puntos y 5 rebotes. Seguramente tenía ganas de soltarse después de un incidente tras el partido frente a Italia, que le obligó a disculparse ayer públicamente. Caliente como iba tras la derrota, rasgó una bandera de Serbia que le pusieron en la cara camino del vestuario. Ayer pidió perdón.
«Lamento profundamente mi reacción. En ningún momento me di cuenta de que era una bandera y menos la de Serbia. Jamás ofendería a ningún símbolo», aclaróMirotica través de su cuenta de Twitter. La federación serbia aceptó las disculpas y entendió su explicación.
Con una motivación extra, Mirotic tiró del equipo de inicio (14 de los 20 primeros puntos). Pero también Pau Gasol aceptó el reto y puso orden a un partido en el que España tardó en controlar. El pívot barcelonés (21 puntos) se convirtió en el máximo anotador de la selección en los Europeos, superando a Epi (908 por 889), aunque el exazulgrana mantiene el récord absoluto en competición internacional.
A partir de la superioridad de Mirotic y Gasol, España repartió minutos para mejorar su imagen y llegar con confianza al decisivo partido de hoy frente a Alemania. Será un nuevo duelo entre Gasol y Nowitzki, dos de los grandes del baloncesto europeo, figuras de algunos episodios memorables de la última década.
Gasol sigue en la cima. Nowitzki, con 37 años, vive más cerca de su ocaso y apenas está teniendo protagonismo en su selección, donde brilla el base de los Atlanta Hawks, Dennis Schröeder, que ayer acabó con 29 puntos en la derrota frente a Italia tras una prórroga.
Scariolo fue dándole minutos a todo el banquillo. Incluso a Rudy Fernández, que por la mañana pasó una resonancia para comprobar el alcance de su lesión de espalda y al que, en principio, iba a reservar. El técnico necesitará a todos para cerrar hoy, por fin, el pase a la segunda fase.





