Un acto íntimo que fue seguido de la misa oficiada por el sacerdote Pedro Sandi.
Este jueves los restos deFederico Quintial Ruiz, fallecido el pasado 27 de junio, fueron depositados en el nicho familiar de la cripta de la iglesia de la Virgen Grande, con asistencia de sus familiares más directos y del párroco, Jesús Fernández. Un acto íntimo que fue seguido de la misa oficiada por el sacerdote Pedro Sandi.
FUNERAL EL LUNES 29 DE FEBRERO
En la mañana de este lunes con asistencia de cientos de personas se celebró en el templo de la Virgen Grande el funeral en recuerdo de don Federico Quintial Ruiz, fallecido el día 27, sábado, a los 90 años de edad. Ofició el funeral el sacerdote torrelaveguense, José María Díaz, ayudado por el coadjutor de la parroquia de San José Obrero, Emilio Revuelta, y el presidente de laAdoración Nocturnay miembro del consejo parroquial, José Luis Barreda.
Cantó el Coro Parroquial con su organista María Teresa Cano Portilla las siguientes obras: “Hoy vuelo de lejos”;“Mi alma espera en el Señor, Salmo 129”; “Nadie tiene amor más grande”; “Santus”; “Cordero de Dios”, “Tu nos dijiste” y “Zarabanda” (tocado al órgano).
El momento culminante de la ceremonia religiosa llegó con la homilía de José María Díaz, también sacerdote delHospital Sierrallana, quien conocía al finado desde sus años de juventud y primeros de sacerdocio, en el desarrollo de actividades de la parroquia. Don José María, un ilustrado de la historia de la ciudad, así como de los movimientos religiosos de las parroquias de La Asunción y de San José Obrero evocó a Federico Quintial en estos términos:
SÍNTESIS DEL OBITUARIO.
“Estamos hoy aquí reunidos para recordar a Federico Quintial Ruiz, fallecido el pasado sábado a los 90 años de edad, una biografía común a la de muchas personas de su generaciones en cuanto a afrontar dificultades y adversidades pero también una gran fe en salir adelante y crear una familia en lo que representa el cumplimiento de una obra bien hecha.
Federico con su madre Carmen, natural de Suances, y sus hermanas Carmina y Tomasa, ya fallecidas, conoció muy joven las adversidades, quedándose huérfano de padre. Perteneció a una de las primeras generaciones de torrelaveguenses que estudiaron en el colegio público José María de Pereda y cuando este centro tan arraigado en la historia de Torrelavega cumplió su 75 aniversario, allá por 1998, estuvo presente con los antiguos alumnos festejando la conmemoración.
Ayudando a su madre en el comercio que abrió y regentó durante muchos años en la calle José María de Pereda, casi esquina con Pablo Garnica, estudio a base de esfuerzos familiares la carrera de ingeniero electrónico, que sacó adelante y cuya profesión ejerció durante años en la antigua General (hoy Firestone) como jefe del servicio eléctrico. Quienes compartieron con él aquella etapa, recuerdan su magisterio y profesionalidad en las tareas que tenía encomendadas.
Desde que en 1964 se acabó de construir este gran templo impulsado por el entonces párroco don Teodosio, Federico Quintial mantuvo una gran vinculación con la parroquia, participando en movimientos cristianos como los de la Adoración Nocturna y la Legión de María. Igualmente con sus manos expertas y experimentadas realizó la Corona de Espinas de la Dolorosa de nuestra ciudad, lo que también hizo para el Cristo de la iglesia del Santísimo Cristo de Santander.
Federico ha muerto pero vive en todos nosotros, porque su huella ha sido imborrable para todos nosotros, para esta parroquia y para todos los sacerdotes que han pasado por ella. Dialogante, buen hombre, solidario, le recuerdo con una carpeta al brazo para visitar y reconfortar a enfermos, tiempo que con gran sentido del deber y la solidaridad con los que sufren, restaba a su ocio y a la familia. Pero así era Federico Quintial en su ayuda a los demás, en sus convivencias con sus compañeros de Adoración Nocturna y de otros movimientos religiosos con los que colaboró en todo momento.
Con su esposa, Covadonga Calle Fernández, creó una familia cristiana unida en los principales valores, especialmente en el del amor de los hijos hacia sus padres, que se ha visto probado con motivo de la enfermedad, rodeando de cariño y amor filial a Covadonga y Federico, valores que han trasmitido también a sus nietos.
Expresamos, por tanto, nuestra solidaridad y afecto a todos sus familiares, hijos, nietos y bisnietas, que tanto le alegraron la vida en estos últimos años de existencia, pidiendo a Dios por su alma desde la evocación de buen hijo cristiano. A todos ellos, su familia, nuestros amigos, les decimos que compartimos el dolor y el recuerdo por una persona buena”.
Finalizado el funeral, la familia recibió las condolencias de los asistentes a la ceremonia religiosa.
ANUNCIO DE CELEBRACIÓN DEL FUNERAL.
ESTE LUNES, 29 DE FEBRERO, SE CELEBRA a las 11,45 horas el funeral por el alma de Federico Quintial Ruiz, fallecido el pasado sábado a la edad de 90 años. Durante la tarde del sábado -de 16 a 22 horas que estuvo abierta- el tanatorio del Asilo fue visitado por varios cientos de personas para expresar a la familia su solidaridad por la pérdida familiar. En torno a las 8 de la tarde, el presidente de la Junta de Gobierno de la Residencia San José, abad de Santillana, don Luis López de Ormazábal rezó un responso por el alma del fallecido.
Este domingo, a las 10 horas, se celebró otro acto religioso en el cementerio municipal, minutos antes de procederse a la incineracion, en una ceremonia religiosa a la que asistió la familia. Tras el funeral de este lunes, a ls 11,45 horas, que será oficiado por el sacerdote torrelaveguense José María Díaz, el jueves tras la misa en su recuerdo que se celebrará en la cripta del templo de la Virgen Grande se procederá a depositar las cenizas del finado en el nicho familiar ubicada en la cripta de la iglesia.



