La última encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO deja varias conclusiones relevantes sobre el panorama político cántabro. La primera es evidente: el Partido Regionalista de Cantabria continúa su caída tras la retirada de Miguel Ángel Revilla de la primera línea política. La segunda es que Vox sigue creciendo con fuerza, pero no logra todavía adelantar a un PRC que atraviesa probablemente el momento más delicado de su historia reciente. Y la tercera es la aparición de Cantabristas como un nuevo actor que puede alterar significativamente el reparto de escaños.
El dato más llamativo es que el PRC pasaría de ocho a seis diputados y sería superado por el PSOE. La pérdida de liderazgo de los regionalistas era previsible tras la marcha de Revilla, cuya figura concentraba buena parte del voto personalista del partido. Paula Fernández todavía no ha conseguido el grado de conocimiento necesario para consolidar el relevo y más de la mitad de los cántabros siguen sin identificarla políticamente.
Sin embargo, también resulta significativo que Vox no consiga culminar el sorpasso al PRC pese a encontrarse ante una oportunidad histórica. Los de Santiago Abascal suben más de tres puntos y podrían alcanzar entre cinco y seis diputados, pero siguen sin sobrepasar a unos regionalistas en clara decadencia.
Una de las razones que podría explicar este freno es la permanente polémica que rodea a la portavoz parlamentaria de Vox, Leticia Díaz. Las denuncias relacionadas con los casos judiciales en los que está envuelta como el de acoso laboral o escuchas ilegales con un bolígrafo espía han generado un desgaste evidente para la imagen pública de la formación. Estas causas han impedido que Vox capitalice plenamente el desgaste de PP e incluso PRC.
Paradójicamente, el crecimiento que refleja la encuesta demuestra precisamente la fortaleza de la estructura territorial de Vox en Cantabria. Si el partido alcanza porcentajes cercanos al 15% pese a las controversias que afectan a su portavoz en el Parlamento, es porque existe un trabajo constante de concejales, coordinadores y cargos locales en numerosos municipios de la región. Es decir, los resultados responden más al trabajo de la organización sobre el terreno que al protagonismo parlamentario de la polémica Díaz.
Otro elemento a tener en cuenta es la irrupción de Cantabristas. La formación separatista, que plantea un modelo identitario para Cantabria similar al que otras fuerzas independentistas han desarrollado en distintos territorios españoles, se sitúa ya en el 4,2% de intención de voto. Aunque todavía no tendría garantizada representación, su crecimiento afecta directamente al PRC, del que capta una parte importante de antiguos votantes regionalistas desencantados.
Cantabristas representa una amenaza estratégica para el PRC porque ocupa parte del espacio identitario que durante décadas monopolizó el regionalismo de Revilla. Si logra consolidarse, podría fragmentar aún más el voto regionalista y acelerar el declive del partido que gobernó Cantabria durante buena parte de las últimas décadas.
Su crecimiento también tiene consecuencias para la izquierda. La encuesta sitúa a IU-Podemos en el 5,3%, una cifra que podría permitirle regresar al Parlamento. Sin embargo, ese escenario es remoto y depende de que la fragmentación del voto no aumente todavía más. Si Cantabristas continúa creciendo y consigue entrar en la Cámara autonómica, la barrera efectiva para obtener representación se elevaría, haciendo casi imposible la entrada de IU-Podemos. En un Parlamento más dividido, cada décima cuenta y la presencia de un nuevo actor suele perjudicar especialmente a las formaciones más pequeñas.
Mientras tanto, el PP de María José Sáenz de Buruaga continúa liderando con claridad las expectativas electorales. Aunque pierde apoyo respecto a 2023, mantiene una ventaja considerable sobre sus rivales y sigue siendo la opción que los cántabros consideran más probable para presidir el próximo Gobierno autonómico.
La fotografía que deja la encuesta es clara: el PRC ya no es el partido dominante que fue con Revilla; Vox crece pero no termina de aprovechar la debilidad regionalista debido, en parte, a las polémicas que rodean a su portavoz parlamentaria; el PSOE se beneficia del desgaste ajeno sin despegar; y Cantabristas emerge como el factor más imprevisible de cara a las próximas elecciones. Un escenario mucho más fragmentado que el de 2023 y en el que cada escaño puede resultar decisivo.






