El calor inusual de este otoño gusta a algunos, pero desagrada a otros, y en lo económico, también tiene sus pros y contras en el sector servicios.
Noviembre ha pulverizado récords históricos de temperaturas en Cantabria y otras comunidades norteñas, además de otros muchos puntos de España. Máximas que no se registraban desde los años cincuenta y mínimas tan altas que los observatorios no anotaban desde hace más de ocho décadas. El calor inusual de este otoño gusta a algunos, pero desagrada a otros, y en lo económico, también tiene sus pros y contras en el sector servicios.
Lahostelería es la mayor beneficiada de este otoño cálido, que está llenando de gente calles, terrazas y paseos marítimos. El consumo es superior al de otros noviembres, aunque los hosteleros dejan claro que este es un mes especialmente malo para el sector. así, se nota que hay más gente en la calle, se alarga la estancia en las terrazas, hay más vida en general, se sostiene por los expertos.
Negocios como las heladerías también sacan provechode este verano tardío. «Otros años ya habríamos cerrado», destacan desde un establecimiento de venta de helados.
Con temperaturas de 20 o más grados apetece comerse un helado o sentarse en una terraza, perono comprar un abrigo o una bufanda. A los comerciantes el anticiclón no les ha sentado nada bien, más bien al contrario:«Nos está destrozando», se quejan los comerciantes de este sector y se preguntan con razón:«¿Qué abrigo vamos a vender, si ahora mismo estoy viendo pasar por delante de la tienda a un señor en bermudas y un polo de manga corta?».
Con el mes de noviembre avanzado y la previsión de que el tiempo anticiclónico se mantendrá hasta mediados de mes, los comerciantes de las principales poblaciones de Cantabria se plantarán a un mes escaso de la Navidad sin dar salida a la ropa de abrigo: «Somos como los agricultores, necesitamos en cada estación su clima», manifiestan.
Las calefacciones apagadas
El tiempo seco y cálido ha frenado también la venta de otros productos, que otros años en este mes ya tenían una demanda elevada, como representan las estufas y calderas. «Se está retrasando mucho el momento de encender la calefacción, el año pasado octubre ya fue cálido, y este año estamos en noviembre, y aún no hemos tenido apenas demanda».
Con temperaturas superiores a los 23 grados, es normal que la gente no encienda la calefacción. El consumo eléctrico también se redujo en octubre cerca de un 4 %.
El anticiclón subtropical que se encuentra estacionario sobre la península no piensa marcharse, al menos en lo que queda de semana. Esto quiere decir que, salvo un giro imprevisto en las previsiones meteorológicas, el tiempo seco y soleado y las temperaturas agradables se mantendrán hasta el fin de semana, mediados ya de noviembre.
A lo largo de los próximos días, no habrá grandes cambios en el tiempo, los cielos estarán despejados con nubes de tipo alto, y máximas que estarán en torno a los 20-22 grados.
La semana siguiente, la que arranca el lunes, 16 de noviembre, podrían rolar los vientos a sudoeste y aumentar la probabilidad de precipitación en la franja atlántica, según la previsión de los servicios de metereología. Aún así, las temperaturas seguirían siendo altas para la época del año, tanto la máxima como la mínima.





