El portavoz parlamentario de los socialistas, Antonio Hernando, comenzará este martes los contactos con el resto de la oposición para buscar apoyos a la iniciativa y mostrar así la soledad de Rajoy
Cuando el PSOE registró el pasado jueves su propuesta para estudiar la reforma de la Constitución, ya sabía que la iniciativa contaba con el rechazo de la mayoría absoluta del PP y que su recorrido parlamentario sería, en principio, escaso. Tampoco ha sorprendido a los socialistas la virulencia de los ataques del Gobierno, que les ha acusado de incongruentes, de buscar titulares y utilizar la Carta Magna para solventar las diferencias territoriales internas. Con el veto conservador sobre la mesa, el principal partido de la oposición se dispone ahora a evidenciar que todos los grupos, menos el PP, están dispuestos a abordar un posible cambio en la ley fundamental.
El portavoz parlamentario de los socialistas, Antonio Hernando, comenzará este martes los contactos con el resto de la oposición para buscar apoyos a la iniciativa y mostrar así la soledad de Rajoy ante esta propuesta, que reclama primero acordar qué aspectos de la Carta Magna deben reformarse y será debatida a principios del año que viene en la comisión constitucional del Congreso. Si saliera adelante, se haría primero el diagnóstico y después se abriría una ponencia para pactar los cambios normativos. Pero el Gobierno ha cerrado la puerta.
El PP, dijo ayer Pedro Sánchez durante una conversación informal en el Congreso, «no podrá frenar la pulsión de cambio» en la sociedad, que a su juicio reclama actualizar la Carta Magna.
Frente a las críticas del Ejecutivo, que sostiene que la iniciativa del PSOE solo busca contentar a Catalunya y carece de cualquier concreción, el jefe de la oposición recordó que su partido pactó hace año y medio un modelo de reforma (que pasa por equilibrar el principio de estabilidad presupuestaria, ampliar derechos y, en el plano territorial, blindar competencias autonómicas y reconocer derechos fundamentales) y que él siempre se había comportado de forma «leal» con el Gobierno en el conflicto soberanista.
Pero no a la inversa. O no tanto. Según el líder socialista, Rajoy le fue informando de todos los pasos que iba a dar ante la consulta, incluida la querella contra elpresident, Artur Mas. De todos, salvo de uno: la impugnación del sucedáneo, o proceso participativo, celebrado el pasado 9 de noviembre. «Aquello me molestó», reconoció Sánchez, que viajará la semana que viene a Catalunya para grabar el programa de La SextaSalvados, de Jordi Évole. Será, según su entorno, un formato muy similar al que el periodista empleó en Sevilla con el líder de ERC, Oriol Junqueras. El jefe de la oposición tratará de persuadir a una familia de tendencia independentista de que es mejor «seguir juntos» a través de una reforma de la Constitución.
GRAN HERMANO / Frente a su actitud, que pretende «recomponer consensos», el secretario general del PSOE contrapuso la de Rajoy, un presidente que ha hecho del «bloqueo su proyecto político», que tarda tres semanas en visitar Catalunya tras el 9-N y, cuando lo hace, es para participar en un acto «de su propio partido». Un presidente, continuó Sánchez, que ahora pretende «hacer una suerte de Gran Hermano» con la nueva ley de enjuiciamiento criminal, que faculta al Ministerio del Interior a pinchar teléfonos sin autorización judicial durante 24 horas. A pocos metros de Sánchez, el titular de Justicia y padre de la norma, Rafael Catalá, rechazaba que España pudiera convertirse en un «Estado policial».
«Soy persistente -insistió el secretario general del PSOE sobre su propuesta de reforma constitucional-. IU está a favor, CiU ni te digo y el PNV también». Está por ver. El resto de la oposición se muestra abierto a estudiar la iniciativa. Pero con recelo.
POSTUIRA DE RAJOY
Elpresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha apuntado esta mañana que el no cree que lareforma de la Constituciónsea una prioridad en estos momentos de la historia de España en el que, a su juicio, el poder Ejecutivo ha de seguir concentrando sus energías en superar la crisis económica. En todo caso dijo que no estaría «en desacuerdo» si el PSOE quiere plantear algun tema «concreto» y se compromete después a cumplir con la palabra dada. Su entorno confirmó después que se refería a una modificación sobre algún tema puntual como se hizo hace años con el artículo 135 para limitar la posibilidad de endeudamiento.
En declaraciones a los prensa antes de participar en la recepción que ofrece elCongreso de los Diputadoscon motivo del día de la Carta Magna, Rajoy insistió en que quien proponga reformar la ley fundamental tiene que especificar qué pretende hacer y tener en cuenta, dijo, que hay casi tantas posiciones sobre como abordar posibles cambios como grupos parlamentarios ocupan las Cortes.
En este contexto, afeó alPSOEdePedro Sanchezque se dedique a lanzar «eslóganes o titulares -en alusion a su propuesta reciente de abrir una subcomisión parlamentaria para analizar posibilidades de reforma de la Constitución- y, al tiempo, «frivolizar» con darle a la vuelta al articulo 135 de la Carta Magna que se reformo por iniciativa de Jose Luis Rodriguez Zapatero. «Hay que saber que se quiere hacer y cumplir los acuerdos a los que se llega», sentenció.
Rajoy dijo que en todo caso nadie debe esperar de el que apoye la ruptura de la soberanía nacional o que dé algun paso que sumponga no respetar la igualdad entre españoles o la vulneración de los derechos fundamentales. «A partir de ahí todos pueden presentar las iniciativas que quieran», apuntó.
Ademas y en la linea de otros discursos que ha pronunciado sobre el conflicto soberanista en Catalunya, el presidente insistió en que las prioridades deben ser la superacion de la crisis, el impulso a medidas de regeneracion democrática -destacó que a partir de ahora habra una oficia que tratara de recuperar el dinero que desfalcan los corruptos- y la cesión de competencias a Europa para lograr la union politica.
EL PSOE: DEFENDER LA LEY FUNDAMENTAL CON CAMBIOS
TambiénPedro Sánchezhizo declaraciones al llegar al hemiciclo. «Tenemos que felicitarnos todos», ha dicho nada más llegar al solemne acto que se celebra en el Congreso. En su breve declaración ante los periodistas, el líder socialista ha vuelto a defender la reforma de la Constitución, una iniciativa que ha registrado en el Congreso, pidiendo una subcomisión parlamentaria que diagnostique qué aspectos conviene cambiar de la ley fundamental.
«La mejor manera de reivindicar la Constitución es reformarla. Al final, la reforma se abrirá paso», ha señalado, pese a que el PP, sin cuyo concurso no se puede modificar la Carta Magna, ha menospreciado en los últimos días la oferta del PSOE. «Soy muy persistente», ha explicado el jefe de la oposición. Seguirá «insistiendo» a Rajoy sobre la necesidad de este paso.
El todavíalíder de IU, Cayo Lara, también ha pedido un «nuevo proceso constituyente», pero se ha centrado en las críticas a los dos partidos mayoritarios, recordando que ambos pactaron hace tres años el cambio constitucional que instauró el principio de estabilidad presupuestaria. «La Constitución se incumple los 365 días del año. Eso significa violencia y dramas sociales. Algunos se han parapetado tras la Constitución como asaltadores de caminos», ha sostenido Lara.
UN DÍA MARCADO POR LA REFORMA
España celebra hoy el 36 aniversario de la Constitución democrática de 1978 en el momento de mayor tensión política desde su aprobación en torno a la necesidad de proceder a su reforma. El desafío soberanista lanzado desde la Generalitat ha abierto un debate en el que los actores políticos se mueven desde las posiciones de quienes en Cataluña consideran completamente superado el consenso que dio lugar al actual Estado autonómico y apuestan claramente por su segregación, con CiU y ERC a la cabeza, hasta quienes, como propugna el Gobierno, consideran plenamente vigente ese consenso y creen que los cambios en la configuración del Estado que sea necesario introducir caben dentro de la Carta Magna sin necesidad de retoque alguno, pasando por los que, como sostiene el PSOE, defienden la actual Constitución pero consideran que la respuesta a las actuales tensiones territoriales pasa por una reforma profunda que dé paso a un Estado federal. La irrupción de Podemos, que llama abiertamente a romper el «candado» que, a su juicio, implica el pacto constitucional, añade más tensión a ese debate.
El PSOE hizo público ayer un manifiesto en el que propone una «evolución natural» de la Constitución para afrontar los retos que aguardan en un año 2015 que considera «clave» por las elecciones municipales y autonómicas que se celebrarán en el mes de mayo. Ese cambio debe llegar, a juicio de los socialistas, tras un «planteamiento sereno y realista» que sirva para actualizar el diseño territorial del Estado, tanto en el ámbito autonómico como el local y a través de «un diálogo sosegado y el mayor consenso posible en los principales asuntos». «Queremos dar a nuestra Carta Magna un contenido federal con la idea de reforzar nuestra identidad, compatibilizándolo con el respeto profundo a la pluralidad que integran España y contribuyendo, así, a fortalecer la Unión Europea ante un mundo global, diverso e independiente», afirma el PSOE.
Solo cuatro presidentes regionales
Desde el Gobierno, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría elogió la Constitución asegurando que ha permitido que en España haya ahora un «Estado de derecho», y descalificó el planteamiento de reforma que el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, registró en el Congreso el pasado jueves. «Con un párrafo no se modifica la Constitución», señaló, en referencia a ese texto. La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, criticó por su parte a quienes pretenden «utilizar» la Constitución como un «instrumento» de debate para «resolver» problemas partidistas.
En medio de ese debate, el Congreso albergará hoy los actos oficiales por el 36 aniversario, a los que han sido invitados todos los presidentes autonómicos, aunque solo cuatro -el gallego Alberto Núñez Feijoo, el valenciano Alberto Fabra, la aragonesa Luisa Fernanda Rudi y el murciano Alberto Garre- han confirmado su asistencia. La celebración estará presidida por los presidentes del Congreso y del Senado, Jesús Posada y Pío García Escudero, respectivamente.





