Reiteran públicamente los puntos flojos de Podemos -su supuesta vinculación con Venezuela o Irán-, tacharon la oferta gubernamental de Iglesias y sus ministros de «humillación» para Sánchez.
El vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, consideró «suicida» un posible pacto de Gobierno entre el PSOE y Podemos, no sólo para los socialistas sino para el conjunto de España. En rueda de prensa en la sede de Génova, criticó la «arrogancia» del líder de Podemos, reclamando a Sánchez la vicepresidencia del Gobierno y varias carteras. «Sánchez tiene que decidir si se va a montar en el avión de Maduro con los de la CUP y Podemos o va a volver a la centralidad», advirtió Casado.
Casado subrayó que hay voces en el PSOE que reniegan de ese pacto. Por ello, confió que en el Comité Federal del próximo sábado los socialistas frenen este acuerdo y se abran a un pacto de amplia base con el PP y Ciudadanos. «Las voces críticas del PSOE pueden ser como un iceberg, que la mayor parte está debajo del agua», alertó Casado, quien cree que Sánchez está mezclando la aritmética parlamentaria con su interés personal por mantenerse al frente del partido.
Por otro lado, Casado defendió la actitud «leal» de Mariano Rajoy al declinar acudir a un debate de investidura que tenía perdido de antemano y que podía convertirse en un «sainete».
Mientras, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, resaltó ayer que «el 70% de los votantes» ha expresado en las urnas que quieren un acuerdo «a favor de la unidad de España y la soberanía nacional, de las reformas y de la Europa de tradición socialdemócrata o liberal». Por eso, subrayó que su partido apoyará un pacto de gobierno del PP y del PSOE.
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Por otro lado, Convergència reiteró ayer que no apoyará la investidura de un gobierno encabezado por Pedro Sánchez, junto a Podemos e IU. La portavoz de CDC, Marta Pascal, descartó que su partido pueda emitir un voto favorable, ni una abstención, para Sánchez como presidente del Gobierno, al tiempo que tildó de «estrambótica» la propuesta de Podemos de un ‘Ministerio de la Plurinacionalidad’. Desde ERC, Joan Tardá, dijo que su partido está abierto a «apoyar a las izquierdas de todo el Estado», pero sólo «si respetan la soberanía del pueblo de Cataluña».
A LA ESPERA
El PP se encuentra en modo ‘pause’. A la espera de que su campaña de presión al PSOE, con mensajes y llamamientos en contra de lacoalición de izquierdaspor parte de dirigentes y personalidades de dentro y fuera de España, surta efecto y evite un pacto de lossocialistasconPodemos. De hecho, la cúpula del PP dio a entender hoy queMariano Rajoyno iniciará, por el momento, una nueva ronda de contactos para granjearse los apoyos que ahora no tiene, y que le hicieron declinar presentarse a la investidura, y simplemente está a la espera de que el PSOE haga implosión e impida que su secretario general,Pedro Sánchez, se coaligue con el podemistaPablo Iglesias.
Para contribuir a esa ruptura interna, los populares, desde primera hora, recordaron públicamente los puntos flojos de Podemos -su supuesta vinculación con Venezuela o Irán-, tacharon la oferta gubernamental de Iglesias y sus ministros de “humillación” para Sánchez, y abundaron en las divisiones internas del PSOE, con llamamientos constantes a lossocialistas descontentosa que expresen “en público” los reparos al pacto con la fuerza morada que expresan “en privado” o las redes sociales.
El vicesecretario de organización conservador,Fernando Martínez-Maíllo, invitó por ejemplo a la andaluzaSusana Díaza que “ponga orden en su partido” e impida el acuerdo con Podemos, mientras que el responsable de comunicación conservador,Pablo Casado, apuntó que el “descontento” deFelipe González,José Luis Rodríguez ZapaterooAlfredo Pérez Rubalcaba”con la “deriva” de Sánchez es “notorio y palpable”. Y, según él, las voces críticas que han salido a la luz solo suponen “lapunta del iceberg” de los recelos en las filas socialistas.
Por eso, el popular admitió que su partido está a la espera de que en elcomité federalque el PSOE celebrará el sábado salga a relucir el malestar y se alcance un “acuerdo” que impida a Sánchez rubricar una alianza con Iglesias.
Tras la reunión del comité de dirección del PP presidido por Rajoy, Casado hizo un guiño aCiudadanos, al alabar la actitud “responsable y constructiva” de la fuerza naranja, pero sugirió que su líder no intentará ganarse el apoyo de Rivera u otras organizaciones políticas en una inmediataronda de contactos. Es más, de forma sorpresiva se mostró dispuesto a que sea el PSOE el que invite al PP o Rajoy al diálogo que prevé emprender para la investidura de Sánchez.
Por otro lado, para acallar las dudas que han surgido en torno alfuturodel líder del PP, tras su renuncia a ser investido, Casado y otros dirigentes conservadores reiteraron que Rajoy es y será su candidato a presidente. Al mismo tiempo, barones como el gallegoAlberto Núñez Feijóo, la madrileñaEsperanza Aguirre, y el extremeñoJosé Antonio Monago, secundaron públicamente que el jefe del Ejecutivo declinara el viernes acudir a la investidura.



