Así consta, según el sumario del caso, en la declaración de Esther Gutiérrez, secretaria de dirección de una de las empresas vinculadas al exalcalde de Cartagena (Murcia) José Antonio Alonso Conesa (PSOE)
El juez de la Audiencia NacionalEloy Velascoreprendió a una testigo del ‘caso Púnica’ que no le facilitaba información sobre las actividades de uno de los presuntos cabecillas de la red comparándola con lainfanta Cristina. «No empiece usted como si fuera la infanta, que no se entera de lo que hace su gente. No se me haga un poco la desconocida. Mire, hasta mi funcionaria sabe que me dedico a la justicia. ¿Usted no sabe a qué se dedica su jefe?», le espetó.
Así consta, según el sumario del caso, en la declaración deEsther Gutiérrez, secretaria de dirección de una de las empresas vinculadas al exalcalde de Cartagena (Murcia)José Antonio Alonso Conesa(PSOE), imputado en el procedimiento y socio del supuesto ‘conseguidor’ de contratos de la tramaAlejandro de Pedro.
Velasco realiza la reprimenda a la testigo al preguntarle por las actividades de la empresaCentro Audiovisual de Inversiones, dirigida por el hermano de Alonso Conesa, y obtener como única respuesta que se dedicaba a «labores de asesoría y consultoría». «¿A quién asesoraba?», pregunta el juez en repetidas ocasiones. «Eso ya no lo sé, yo sé lo que hago yo, no lo que hace él», contesta Gutiérrez.
En otro punto del interrogatorio el magistrado se interesa por la documentación que la secretaria presentó ante elInstituto de Turismo de la Región de Murciapara que una empresa de De Pedro obtuviera un contrato. Al no acordarse de la consejería en la que presentó los papeles, Velasco le advierte: «¡No juegue conmigo, ¿eh?, que me está intentando cabrear! ¡Porque creo que debe de pensar que yo soy idiota o algo parecido!». En otra ocasión le dice: «¡Vamos a centrarnos, señora!».
Lo único que admite Gutiérrez en su declaración es que a principios del 2014 concertó «siete u ocho citas» entre De Pedro y el consejero de Presidencia y Justicia de la Comunidad de Madrid, Salvador Victoria. «Tenía que insistir varias veces y al final le recibía», apunta.





