Asimismo, se inicia el trámite para la declaración de BIL al palo pasiego, y como BIC inmaterial mueble, a la Colección Etnográfica Marítima de El Astillero
Respecto a las danzas, se protegen bailes como Los Picayos, Las Danzas de Palos y de Arcos, La Danza de Las Lanzas, el Baile del Conde de Lara, la Danza de San Pedro, El Pericoque, Trepeletré y las Jotas Montañesas. Dichas danzas y bailes forman parte del acervo cultural de la región desde hace largo tiempo. Aunque es cierto que estas danzas son variantes de otras existentes a lo largo del territorio nacional, éstas presentan dos características fundamentales: poseen una personalidad históricamente definida, que va unida a los valles y comarcas de Cantabria, y cuentan con una arraigada tradición. Así, nuestras danzas regionales constituyen una noble tradición que es inseparable de las costumbres y la sociabilidad que han determinado la personalidad cultural de la región.
Asimismo, la Comisión Técnica de Patrimonio Etnográfico y Paisaje acordó informar favorablemente la declaración de la Trova Montañesa como BIC Inmaterial, ya que define, por sí misma, un aspecto destacado de la cultura de Cantabria, en razón de su valor como género poético de tradición oral de Cantabria, en particular montañés, asociado a la lógica que subyace en el modelo territorial de la comarca Saja-Nansa, organizado en torno a la comunidad de aldea.
Del mismo modo, se acordó informar favorablemente la declaración del palo pasiego y sus modalidades como Bien de Interés Local (BIL), dentro de los municipios de Vega de Pas, Selaya, San Pedro del Romeral y San Roque de Riomiera. De entre la herencia inmaterial de Cantabria, enfatiza como manifestación destacada de la identidad de la cultura pasiega el palo y sus modalidades de uso. La práctica lúdico-deportiva, en su naturaleza de patrimonio cultural intangible, contribuye al reforzamiento de los rasgos de la identidad de la población pasiega. Ante los procesos de globalización, esta manifestación recreativa y atlética contribuye a dotar de valores diferenciales y a perpetuar el bagaje cultural propio. De esta forma, lo que se pretende salvaguardar es una expresión interiorizada en los individuos y en la comunidad. La expresión que se mantiene viva a día de hoy (en las exhibiciones, apuestas y su expresión cuasi-deportiva) es la esencia de la manifestación de este patrimonio inmaterial.
Por último, se acordó declarar como Bien Inventariado la Colección etnográfica Marítima (formada por más de 4.000 piezas) como Bien Etnográfico Inmaterial Mueble de El Astillero, compuestos por bienes muebles que son expresivos de la cultura y de los modos de vida que son características de las gentes de la región. Dicha colección está compuesta por bienes de interés histórico, arquitectónico, etnográfico¿ Cabe destacar la importancia de dicha colección, tanto por el volumen de la misma, como por el valor de los bienes que la componen, ya que trata de conformar conjuntos funcionales de unas actividades ya pasadas. Es un conjunto excepcional que plasma unas formas de vida y unas tecnologías ya desaparecidas de la práctica social.
Con estas iniciativas, el Gobierno de Cantabria continúa su política de protección de patrimonio de carácter inmaterial que inició el año pasado con las declaraciones de BIC a las marzas, el tañido y la música del rabel, y el juego de los bolos, cuyo trámite estará finalizado a finales de este mismo año. Con estas declaraciones se viene a cubrir una carencia que existía hasta el momento, pues nuestra región era la única Comunidad que aún no tenía ningún bien de esta categoría, dentro de su catálogo de BIC.





