UN AÑO MÁS, San Vicente de la Barquera recibió a cientos de visitantes para asistir a una fiesta que está declarada de Interés Turístico Nacional. El buen tiempo animó esta concurrencia masiva.
San Vicente de la Barquera congregó a «miles» de visitantes en La Folía, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional que vivió su día grande este domingo, 4 de mayo, con la procesión de la Virgen de la Barquera a hombros de los picayos y la tradicional peregrinación marítima.
Como en ediciones anteriores, la fiesta ha consistido, sustancialmente, en un recorrido, romería o peregrinación en alta mar. La tarde del Sábado de Gloria, la Virgen va de camino en procesión por tierra, desde su santuario, que está situado a la entrada del puerto, hasta el templo parroquial. En esta ocasión la Virgen viste manto de luto sobre manto un manto azul. Este domingo, como es tradición, la Virgen lució el tradicional manto azul.
La cofradía de mareantes, autoridades religiosas y civiles y el pueblo entero llevaron la imagen hasta el puerto, situándola en una mesa cerca del embarcadero. Posteriormente fue conducida por el mar a su santuario, aprovechando para ello la pleamar. Allí, ocho mozas vestidas de blanco -las doncellas o protegidas de la virgen- cantan al son de sus panderetas y se presentan arrodillándose. Los marineros, como ocurre todos los años, embarcaron a hombros la imagen en un barco pesquero engalanado con ramaje, flores y banderas de vistosos colores, y seguidos por otros barcos, desde los que se lanzaron cohetes y salvas a la Virgen.
Los actos desarrollados «marcan» el carácter de la villa en esta fiesta, una de las veintidós fiestas que en Cantabria han sido declaradas de Interés Turístico Nacional, y constituye el evento más importante del municipio, junto con San Vicente Mártir (22 de enero), El Carmen (16 de julio), y La Barquera y El Mozucu (8 y 9 de septiembre).
La tradición cuenta que la Virgen llegó a aguas de la ría a bordo de una barca sin tripulación, ni velas, ni remos, ni timón, en un martes de Pascua y, desde entonces, la denominan Virgen de la Barquera y en conmemoración de aquel día se celebra La Folía, que atrae cada año a miles de visitantes.
Los actos del día grande arrancaron a las 12.00 horas con una misa solemne cantada por la Coral Barquera, a la que seguió la actuación de la Escuela Municipal de Folclore en la Plaza y calles del pueblo.
Ya a las 18.30 horas los picayos llevaron sobre sus hombros a la Virgen de la Barquera, en una procesión multitudinaria precedida por la banda de cornetas y tambores, desde la iglesia de Santa María de los Ángeles, construida entre los siglos XIII y XVI, y situada en la parte alta amurallada, hasta el Muelle Viejo.
Antes de embarcar tuvieron lugar la tradicional ceremonia de las picayas, que constituye «un episodio muy significativo de la fiesta», en el que dieciséis muchachas que acompañan a la Virgen, cantarán y tocarán sus panderetas con ritmos muy precisos.
Las picayas aprenden los cantos, pasos y ritmos durante meses, con clases diarias, desde la finalización del carnaval hasta justo antes de La Folía.
Ellas cantan ‘Oh, qué será ese reflejo’ ante miles de personas, junto al muelle. Estos ceremoniosos cantos son escuchados en silencio por miles de asistentes, y constituyen «uno de los momentos más emotivos de la fiesta».
Tras las picayas tuvo lugar la peregrinación marítima, embarcando a la Virgen en el pesquero ‘Justo Lecue’, que fué escoltado por decenas de embarcaciones repletas de vecinos, que hiicieron sonar sus bocinas, que se fundirán con los cánticos marineros.
Los barcos salieron brevemente de la boca de la ría, virando después lentamente en el contraluz del atardecer, con las cubiertas abarrotadas de peregrinos, trazando un amplio giro que concluye en el muelle pesquero.
El último tramo, como siempre se realiza a pie, con la Virgen de la Barquera siempre escoltada por picayos, picayas, banda, autoridades y vecinos, hasta el santuario de La Barquera, un templo a la entrada del puerto del que se tiene la primera referencia escrita en el siglo XV.
Sáenz de Buruaga y Arasti celebran la fiesta de ‘La Folía’ con los vecinos
La vicepresidenta y consejera de Sanidad y Servicios Sociales, María José Sáenz de Buruaga, y el consejero de Industria, Innovación, Turismo y Comercio, Eduardo Arasti, han celebrado hoy la fiesta de ‘La Folía’ con los vecinos y visitantes a San Vicente de la Barquera.
Los miembros del Gobierno regional han participado en la procesión multitudinaria de la Virgen de la Barquera a hombros de los picayos, desde la iglesia de Santa María de los Ángeles hasta el Muelle Viejo. También, tras los emotivos cantos de las picayas a la Virgen, han participado en la posterior peregrinación marítima.
Durante la festividad han estado acompañados por el alcalde de San Vicente de la Barquera, Julián Vélez; el obispo de Santander, Vicente Jiménez, así como por alcaldes de la comarca, varios diputados regionales y nacionales, y miembros de la corporación barquereña.
La popular fiesta de ‘La Folía’, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, se celebra en conmemoración de la aparición en el puerto de la imagen de la Virgen de la Barquera en una embarcación sin remos, timón ni tripulación, la cual hizo el milagro de señalar durante siglos la dirección del viento futuro a los marineros.
VIDIO DE JOSÉ ÁNGEL MAESTRO DEL PASADO AÑO





