Las bolsas europeas vivieron una de las peores sesiones del año, con caídas que llegaron hasta el 4% en el caso del Mib italiano.
El BCE atisba tupidos nubarrones en la economía de la zona euro. La recuperación es muy frágil, la inflación se sitúa en unas tasas alarmantemente bajas (0,3% en septiembre), países como Francia e Italia no han llevado a cabo las reformas pendientes, mientras que el motor alemán está calado. Y, lo más grave de todo, la liquidez con la que el banco central trata de inundar el mercado se acumula en las tripas de los bancos en una especie de burbuja de dinero que, ajena a las necesidades de la economía real tan solo va dirigida a mejorar los balances del sector financiero. Aunque el lenguaje que utiliza el BCE es siempre críptico y plagado de sutiles señales, del discurso de Mario Draghi se deduce que la situación es preocupante.
«Los riesgos para las perspectivas económicas de la zona del euro se mantienen. En particular, el reciente debilitamiento en el ritmo de crecimiento, junto a los riesgos geopolíticos, podría frenar la confianza y, en particular, la inversión privada. Además, el progreso insuficiente en las reformas estructurales en países de la zona del euro constituye un riesgo para las perspectivas económicas», afirmó Draghi.
Pero a pesar de ello, la institución apostó ayer, una vez más, por ceñirse a la ortodoxia y renunció a anunciar medidas de estímulo más agresivas y no convencionales, al estilo de la Reserva Federal en los EEUU, lo que decepcionó al mercado. Tras el discurso de Draghi, todos los mercados se tiñeron de rojo. El Ibex-35 sufrió la segunda mayor caída del año al dejarse un 3,12%, hasta los 10.418 puntos. Las bolsas europeas vivieron una de las peores sesiones del año, con caídas que llegaron hasta el 4% en el caso del Mib italiano.
COMPRA DE BONOS/ Draghi detalló parcialmente el programa de compra de bonos anunciado a principios de septiembre. El BCE empezará a partir de este mismo mes a adquirir bonos garantizados (cédulas) y titularizados a los bancos durante un periodo de dos años. Esto debe facilitar liquidez al sector financiero para que presten a las empresas, pero ayer había dudas en el mercado de que esto fuera a ser útil para estimular la economía. Además, Draghi no cuantificó el importe del programa. Tan solo aclaró que el programa aumentará «significativamente» los activos del BCE. Elmanguerazode dinero, conocido como facilidad cuantitativa (QE, en sus siglas en inglés), se dejó para otra ocasión.
«Draghi no ha sacado elbazuca, tal y como especulaba el mercado. El sentimiento ya tendía a negativo por el frenazo que muestran los datos económicos y el aumento de malas señales como el petróleo y los precios de la energía en retroceso, que presionan a la baja la inflación. Con ello parece que los inversores han interpretado a Draghi de forma negativa ya que no ha proporcionado la salvación que se esperaba de él», resumió ayer aBloombergPeter Garnry, responsable de estrategia de renta variable de Saxo Bank.
RALENTIZACIÓN MUNDIAL/ Por su parte, ayer el FMI también alertó de que la economía mundial es ahora más débil que hace seis meses y se enfrenta a la perspectiva de un crecimiento «mediocre» en un futuro próximo, según explicó la directora gerente de la institución, Christine Lagarde. Esto podría ser el preludio a la rebaja de las previsiones de crecimiento que presentará el organismo la próxima semana en la reunión anual junto con el Banco Mundial, después de haber situado en julio el crecimiento global en un 3,4 % para este año.





