La rehabilitación del aparcamiento subterráneo de la Plaza de Pombo se prolongará, como mínimo, hasta la próxima primavera y, en el peor de los escenarios, hasta principios de 2028. Así se lo ha comunicado este martes la alcaldesa de Santander, Gema Igual, a los vecinos afectados durante una reunión en la que también participó el concejal de Fomento, Agustín Navarro, y representantes de la empresa concesionaria Empark.
Los técnicos manejan dos escenarios. El más favorable contempla únicamente la reparación integral de la losa de cubierta, lo que permitiría reabrir el aparcamiento en primavera de 2027. Sin embargo, si las comprobaciones pendientes confirman que también es necesario reforzar el forjado intermedio y la losa de cimentación mediante anclajes, la actuación se alargaría alrededor de un año y medio más, situando la reapertura a comienzos de 2028.
Durante el encuentro, el Ayuntamiento explicó a los vecinos las tres principales patologías detectadas en la infraestructura. La primera afecta a la sobrecarga que soporta la losa de cubierta, para la que se estudian alternativas que reduzcan el peso sobre la estructura. La segunda se refiere a deficiencias estructurales en el forjado superior, provocadas por un déficit de armadura en determinados nervios. La tercera está relacionada con el nivel de agua en el exterior de los muros perimetrales, un factor que podría comprometer la losa de cimentación y cuyo alcance aún se está evaluando.
Para definir el proyecto definitivo de reparación, el Consistorio ha llevado a cabo numerosas inspecciones. Entre ellas, el escaneo mediante técnicas no destructivas de 129 nervios del forjado superior, la revisión del estado de la losa inferior de un metro de espesor y la instalación de tres sondeos con piezómetros para medir el nivel freático junto a las pantallas perimetrales.
Mientras duren las obras, el Ayuntamiento mantendrá hasta final de año las medidas provisionales de estacionamiento para los afectados. Además, ofrecerá a los titulares de plazas la posibilidad de renunciar a su concesión mediante el rescate de la misma por parte del Consistorio.
El aparcamiento permanece cerrado desde que, tras detectarse fisuras en la cubierta en febrero, los técnicos confirmaran daños localizados en el forjado superior. Aunque las primeras reparaciones finalizaron en junio, durante los trabajos se comprobó que varios nervios presentaban un déficit de armadura respecto al proyecto original. La aparición de nuevas patologías en otros cuatro nervios llevó al Ayuntamiento a decretar el cierre preventivo de toda la instalación y a ampliar el alcance de los estudios estructurales antes de acometer la rehabilitación definitiva.







