Los efectos del cambio climático en la estación del polen se han estudiado a fondo y, según algunos científicos, han aumentado hasta 20 días en los últimos 30 años, al menos
Es importante conocer los niveles de los principales tipos de polen presentes en el aire que respiramos porque existe una relación directa entre los recuentos de polen alergénico en el aire y los síntomas de una serie de enfermedades alérgicas que afectan a una parte importante de la población.
Estas enfermedades son principalmente el asma bronquial y la rinitis y conjuntivitis alérgica, según informa la Consejería de Sanidad de Cantabria.
Semanalmente se determinan los niveles de los principales tipos polínicos presentes en Cantabria, por ser los más alergénicos y los más abundantes. También se proporcionan datos sobre los niveles de esporas del hongo Alternaria, al que muchas personas están sensibilizadas.
El polen (conjunto de granos diminutos producido en las anteras de las flores con fines reproductivos) es uno de los principales alérgenos.
Las enfermedades por alergia respiratoria que afectan más habitualmente a la población son la rinoconjuntivitis alérgica o fiebre del heno y el asma bronquial. La prevalencia de estas enfermedades por alergia respiratoria al polen se ha multiplicado en pocas décadas, especialmente en las sociedades industrializadas, suponiendo, tanto desde el punto de vista social, como económico, un problema importante de salud pública, según la Organización Mundial de la Salud. Por otro lado, una cuestión importante relativa al cambio climático y los efectos en la salud humana, es la relación entre los alérgenos y la salud respiratoria.
Los niveles de polen en el aire dependen de muchos factores. Se puede decir que hay polen durante todo el año, lo que cambian son las plantas o especies que están en floración o polinización en las distintas estaciones y esta situación varía cada año. Por eso es importante, realizar una vigilancia de las características y niveles de polen circulantes a lo largo de todo el año para establecer recomendaciones y medidas específicas para las personas alérgicas a cada tipo de polen. Las concentraciones de polen y esporas dependen de las especies cultivadas y silvestres existentes, aunque las variaciones de sus concentraciones dependen sensiblemente de los factores meteorológicos. El cambio climático podría adelantar o alargar el período polínico para algunas especies con capacidad alergénica. El incremento de CO2 también podría afectar la producción de polen (Ballester y col., 2006).
Es importante conocer los niveles de los principales tipos de polen en cada zona geográfica para:
Para el enfermo alérgico es importante conocer el polen al cual está sensibilizado, así como el nivel a partir del cual presenta síntomas, ya que existe variabilidad en la repercusión para cada enfermo, algunos presentan síntomas con niveles bajos y otros no los presentan hasta niveles mayores. Igualmente lo que puede ser bajo al inicio de la estación, puede resultar alto pocas semanas después.
Sin embargo, se definen los niveles bajos, medios y altos según criterios estadísticos ya que cuando se valoran globalmente, la correlación existe.
Los datos en Cantabria se proporcionan, tanto en números absolutos, como en términos cualitativos, para que cada paciente pueda aprender a reconocer cual es su cifra umbral de reactivación, y le oriente en su tratamiento sintomático para conseguir un mejor control de su enfermedad.
Los datos se actualizan con una frecuencia, al menos, semanal, lo que orienta sobre el momento en el que se encuentra la curva de polinización de cada especie.
La Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Cantabria y el Departamento de Ciencias Médicas y Quirúrgicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cantabria, colaboran para llevar a cabo la vigilancia de los niveles de polen en las dos principales zonas geográficas de Cantabria, la costera y la interior.
Se dispone de dos captadores volumétricos tipo HIRST, que permiten la captación con alta eficacia de material particulado sólido presente en el aire, de origen biológico y no biológico, de un rango de diámetro comprendido entre 1 y 100 micrómetros.
Los captadores se localizan en:
COORDENADAS UTM: 43.46038;-3.8341968ALTURA: 15 m
COORDENADAS UTM: 43.347098;-4.051589ALTURA: 25 m
Los alérgicos no son ajenos a los problemas con el polen.Pero ahora, debido alcambio climático, la temporada de polendura más y empieza antes que nunca,lo que significa más días de picor de ojos y secreción nasal. Las temperaturas más cálidas hacen que las flores florezcan antes, mientras que el aumento de los niveles de CO2 hace que se produzca más polen.
Los efectos del cambio climático en la estación del polense han estudiado a fondo y, según algunos científicos,han aumentado hasta 20 días en los últimos 30 años, al menos en Estados Unidos y Canadá. Pero a menudo se pasa por alto un elemento importante: «El polen está destinado a volar. Hay que tener en cuenta los fenómenos de transporte», explica la doctora Annette Menzel, profesora de Ecoclimatología de la Universidad Técnica de Múnich (Alemania).
Este equipo de investigación estudióel transporte del polenen Baviera, estado del sureste de Alemania, para comprender mejor cómo ha cambiado la estación del polen a lo largo del tiempo. «El transporte del polen tiene importantes implicaciones para la duración, el calendario y la gravedad de la estación polínica alergénica», afirma Ye Yuan, coautor de la investigación.
En su trabajo, publicado en la revista científica ‘Frontiers in Allergy’, Menzel y su equipo utilizaron seis estaciones de control del polen repartidas por la región para analizar los datos. Descubrieron queciertas especies de polen, como las de los arbustos de avellano y los alisos, adelantaron el inicio de sus estaciones hasta 2 días al año, durante un periodo de 30 años (entre 1987 y 2017). Otras especies, que tienden a florecer más tarde en el año, como los abedules y los fresnos, adelantaron sus estaciones 0,5 días de media cada año, a lo largo de ese mismo periodo de tiempo.
El polen puede viajar cientos de kilómetros y, con el cambio de los patrones climáticos y la alteración de la distribución de las especies, es posible que las personas estén expuestas a «nuevas» especies de polen, es decir, a polen que nuestros cuerpos no están acostumbrados a encontrar cada año.
Aunque a veces puede ser difícil diferenciar entre el polen local y el transportado, los investigadores se centraron en los transportes previos a la temporada. Así, por ejemplo, si el polen de los abedules estaba presente en la estación de control, pero los abedules locales no florecían hasta dentro de 10 días, ese polen se considerabatransportado desde lejos.
«Nos sorprendió que el transporte de polen antes de la floración es un fenómeno bastante común que se observa en dos tercios de los casos», señala Menzel. En cuanto a por qué es importante entender la cantidad de polen que viene de lejos, Yuan dice que «especialmente en el caso del polen alergénico ligero, el transporte a larga distancia podría influir seriamente en la salud humana local».
Examinando otro elemento, además de la simple concentración de polen, los científicos pueden profundizar en cómo se ve afectada exactamente la estación polínica por el cambio climático. Por ejemplo, Menzel afirma que la temporada de polen puede serincluso más largade lo que se estima a partir de las observaciones de floración «teniendo en cuenta el transporte de polen, como se ha hecho en nuestro estudio actual».
Aunque el estudio no ha hecho un seguimiento de la distancia a la que se transporta el polen, y solo ha diferenciado entre el transporte local y el de largo alcance (es decir, el polen que viene de fuera de Baviera), proporciona una clave crucial en la comprensión de los patrones anuales del polen.




