La Complutense alerta del peligro de las visitas a Altamira. Experto critica que «se ponga en duda» el trabajo dirigido por De Guichen en Altamira. El Patronato de Altamira se reunirá el próximo jueves, 26 de marzo
«Criticar ese trabajo por parte de otros investigadores me parece bastante irrespetuoso», ha señalado el presidente regional y también presidente del Patronato de Altamira a preguntas de la prensa sobre esa declaración en la que el Departamento de la Complutense advierte a la UNESCO de la «clara amenaza a la conservación» de la cueva que suponen las visitas experimentales y alerta de los «peligros que las decisiones políticas suponen» para la cavidad.
Diego ha ensalzado que las visitas experimentales, que se han realizado durante un año completo –del 27 de febrero de 2014 al 27 de febrero de este año–, se ha determinado que han causado «afección cero» a la cueva de Altamira pero, a pesar de ello, «nunca jamás» se ha desechado la idea del cierre, ha dicho.
Y es que, ha indicado, lo que se ha hecho es encomendar a los investigadores que «determinarán si la apertura de la cueva en las condiciones en las que se ha hecho –entrada de cinco personas y un guía durante 37 minutos un día a la semana– tenía repercusión en las diferentes condiciones (bacteriológicas, ambientales, temperatura, humedad) o afección en la cromática de las pinturas».
EL NO DE LA COMPLUTENSE
ElDepartamento de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madridha remitidouna declaración a la UNESCO en la que advierte de la «clara amenaza a la conservación» de la cueva de Altamiraque suponen las visitas experimentales a la cavidad y alerta de los «peligros que las decisiones políticas suponen» para la cueva.
En concreto, y según la declaración, publicada en un blog de la Universidad Complutense, el nuevo ‘programa’ del Ministerio de Cultura que incluye la reapertura de la cueva a los visitantes «pone en peligro un legado frágil de suma importancia para la comprensión de la sociedad paleolítica», dice.
«Puesto que ni la evidencia científica ni el número de visitantes previstos apoyan la apertura de la cueva, sólo queda reconocer que es la presión política y las posiciones electoralistas las motivaciones que subyacen a las acciones adoptadas por el Ministerio de Cultura de España», subraya el Departamento de en su misiva.
Diego ha insistido en que se partía de una cueva cerrada durante 12 años y lo que se ha hecho ha sido «una investigación aplicada al conocimiento de la interacción de unas visitas muy, muy limitadas», unas visitas que han permitido obtener una «conclusión contundente» y que es «afección cero» a cualquier parámetro de la cueva por esas visitas.
La declaración del Departamento de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid sobre la conservación de las pinturas de la cueva de Altamira y el ‘programa de investigación’ llevado a cabo por el Ministerio de Cultura de España está fechada el 17 de diciembre y firmada por el director del mismo, Jesús Álvarez, y por 16 miembros de éste, todos catedráticos o profesores.
Las visitas experimentales a las que se refiere, comenzaron en febrero de 2014 y han concluido un año después, aunque falta por determinar si de forma definitiva o no. Han consistido en la entrada de un grupo de cinco personas un día a la semana, por lo general los viernes.
En el escrito, el Departamento de Prehistoria se remite a la investigación que el Ministerio de Cultura encargó al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) cuando decidió cerrar la cueva en 2002. El estudio se prolongó diez años, hasta 2012, y concluyó que la presencia humana y la iluminación asociada con ella «daña la pintura perceptiblemente». «Por lo tanto, la cueva debe permanecer cerrada».
Pero, según el Departamento de la Complutense, el Ministerio de Cultura se ha negado a publicar el informe completo del CSIC y, «en contra de lo recomendado», ha promovido «en todos los sentidos» la apertura de la cueva a los visitantes.
Ante las críticas del Departamento de la Complutense, Diego ha defendido a los investigadores que han participado en Programa de Conservación Preventiva y Régimen de Acceso de la cueva de Altamira, bajo la dirección de Gaël de Guichen, porque lo han hecho con una «ilusión enorme» y han realizado un trabajo de «altísimo interés» con el que han obtenido unas conclusiones.
Y ha expresado su «reconocimiento» a esos investigadores que han intervenido en el Programa, impulsado por el Ministerio de Cultura. Un reconocimiento que, ha dicho, «nace del reconocimiento que he tenido que hacer como presidente del Patronato de Altamira durante este periodo de tiempo».
Por ello, ha considerado que las críticas del Departamento de Prehistoria son «un opinión» que, si bien, ha asegurado que él respeta. «Pero por encima de esa opinión, que insisto en que respeto, respeto muchísimo más las horas de trabajo, discusión y elaboración de conclusiones científicamente apoyadas en conocimiento» que esos 54 investigadores han llevado a cabo.
El presidente regional ha anunciado que el próximo jueves, 26 de marzo, por la tarde, está convocada una nueva reunión del Patronato de Altamira.
González Morales se ha expresado así en declaraciones a Europa Press tras conocerse la declaración que el Departamento de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid ha remitido a la UNESCO advirtiendo de la «clara amenaza a la conservación» de la cueva que suponen las visitas experimentales y alertando de los «peligros que las decisiones políticas suponen» para la cavidad.
El director del IIIPC ha manifestado que desconoce «en qué datos» se habrán basado los miembros del Departamento de la Complutense para hacer «unas descalificaciones de este tipo» sobre el trabajo llevado a cabo por el equipo dirigido por De Guichen que, en cualquier caso, ha calificado de «un poco fuertes».
Y es que González Morales ha considerado que las visitas experimentales, realizadas durante un año –desde el 27 de febrero de 2014 al 27 de febrero de este año–, se han desarrollado de una «forma controlada» y «en ningún caso» han afectado a la cueva.
Algo que, ha recordado, ya se comprobó también hace años durante los estudios de conservación dirigidos por Eugenio Villar, catedrático de Física Fundamental de la UC. Esos estudios permitieron reabrir la cueva de Altamira en 1982 tras cuatro años cerrada, una apertura que también fue limitada a unas 8.000 personas al año y que «no abrió ninguna polémica».
Por ello, el catedrático de Prehistoria y director del IIIPC ha defendido la reapertura limitada de Altamira que ha llevado a cabo y ha apostado por la «continuidad» de estas visitas experimentales –en las que cinco personas y un guía entran a la cueva durante 37 minutos un día a la semana–.
En su opinión, el «cierre absoluto» de este tipo de cuevas «sólo debería llevarse a cabo en casos muy extremos», es decir, en los que la situación de conservación de la cavidad esté «en riesgo».
Así, González Morales ha señalado en declaraciones a Europa Press que, según los datos que conoce del Programa de investigación que se está desarrollando, «ese no es el caso» de Altamira donde los parámetros bacteriológicos y ambientales permanecen estables.
Por tanto, ha dicho que no ve «problema» en que esas visitas reducidas continúen pero siempre con «las debidas garantías». Aunque ha advertido que, si bien, «nadie puede pensar» en sustentar el impulso al turismo en la región «a partir de la cueva». «Altamira jamás podrá volver a ser un atractor masivo de turistas», ha dicho.




