El concejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Ruesga y alcalde pedáneo, David Setién, ha salido al paso de las graves acusaciones vertidas contra él por el delegado del Gobierno en Cantabria y secretario general del PSC-PSOE, Pedro Casares. En un comunicado oficial, Setién ha tachado de «absolutamente falso» haber agredido de forma alguna al dirigente socialista durante la feria ganadera de Arredondo, desarmando la versión de Casares, de quien sospecha que está utilizando el incidente para rédito electoral.
Para el representante del PP, las declaraciones de Casares, que denunció haber sufrido una agresión física y verbal tras una discusión sobre la protección del lobo, «causan estupor» y carecen de verosimilitud. Setién cuestiona que el delegado del Gobierno haya esperado casi dos días en formalizar la denuncia ante la Guardia Civil si los hechos revistieran la gravedad que asegura: de haber sido así, apunta, «debería haber llevado de forma inmediata a la identificación, detención y puesta a disposición judicial del supuesto agresor en el momento». El edil asocia este retraso a que Casares solo reaccionó al percatarse de que el interpelado era un cargo público de una formación rival, para buscar así la «torticera utilización política de unos hechos sin cabida alguna en el ámbito jurídico penal».
¿Visita oficial o campaña de partido con recursos del Estado?
El desmentido de Setién reaviva con fuerza las acusaciones sobre el presunto uso fraudulento de los recursos del Estado por parte de Casares. El delegado del Gobierno justificó su desplazamiento a la feria de Arredondo como una «visita oficial» dentro de su agenda institucional, con el consiguiente despliegue de seguridad pública que ello conlleva.
Sin embargo, esta versión de la Delegación queda desmentida por la propia organización del PSC-PSOE de Cantabria, que promocionó y anunció la presencia de su secretario general en Arredondo a través de sus canales de partido como un acto de precampaña. La movilización de escoltas policiales y medios públicos para asistir a un evento que el partido difundía como político ha generado duras críticas hacia Casares por confundir deliberadamente su papel institucional y su campaña orgánica, buscando amparo de la Delegación en lo que a todas luces era un acto de partido.
Setién ha incidido en que el desencuentro, limitado a la discusión de opinión pública, ocurrió en presencia de numerosos asistentes y confía en que los testigos dejen constancia de la verdad, desmontando la manipulación de la que acusa al líder de los socialistas cántabros. El PP ha abierto una investigación para esclarecer el asunto, mientras la opinión pública exige explicaciones sobre por qué un acto de partido fue blindado y presentado ante la Guardia Civil como una «visita oficial» de la máxima representación del Gobierno en Cantabria.





