CiU y ERC pasarían de 71 del 2012 a una expectativa de 67 (uno por debajo de la mayoría absoluta). Es decir, el bloque soberanista sólo supera más de la mitad de los escaños con el apoyo de la CUP.
LA VANGUARDIA, por su parte, publica un sondeo de Feedback según el cual, por primera vez desde 2012, CiU y ERC no sumarían una mayoría absoluta en el caso de que se celebrasen ahora unas elecciones autonómicas en Cataluña. Ni juntas, en una lista única, como pretende Artur Mas, ni tampoco presentándose por separado. CiU, que seguiría siendo la primera fuerza política con 40 diputados, cedería 10 escaños respecto a las últimas elecciones. ERC sería la segunda fuerza política con 27 escaños, seis más que en 2012. Así, CiU y ERC reunirían juntos 67 diputados, frente a los 71 que cosecharon en las últimas elecciones. Sólo incluyendo a la CUP, el soberanismo superaría la mitad de los votos, y 75 escaños.
La segunda novedad sería la irrupción en Cataluña de Podemos, en paralelo a un visible ascenso de otra formación de la izquierda radical, como la CUP. El partido en construcción que lidera Pablo Iglesias se convertiría en la cuarta fuerza política de la Cámara autonómica, con 14 escaños y más del 11% de los sufragios. Por su parte, la CUP duplicaría su cuota de voto del 2012 y casi triplicaría su actual representación parlamentaria. La tercera novedad sería la confirmación de la escalada de Ciutadans. El partido que lidera Albert Rivera duplicaría su tasa de voto de hace dos años y pasaría de 9 a 19 diputados. Estos avances se nutrirían de las caídas de otros partidos. Los primeros, los socialistas catalanes, que perderían ocho escaños de los 20 con que cuentan hoy y un tercio de sus votos del 2012. En este descenso estarían acompañados del PPC, que perdería más de la mitad de sus diputados (de 19 a nueve) y casi el 45% de los apoyos logrados hace dos años. Finalmente, también ICV sufriría un importante descenso de votos que alcanzaría a la mitad de su capital electoral y parlamentario (de 13 a 6 escaños).
Por otra parte, la encuesta señala que más del 65% de los catalanes apoya una lista unitaria soberanista, pero hay divergencias sobre quién la podría liderar. Además, el 90% censura la actitud del Gobierno del PP hacia Cataluña. Un 77% de los encuestados rechaza la querella contra Mas de la Fiscalía y sólo un 17% la apoya.
LA VANGUARDIA 1 -18-21
SONDEO ELECTORL PUBLICADO POR LA VANGUARDIA.
La realidad siempre corrige a los sondeos aunque, a veces, lossondeosanticipan una realidad que ya se está viendo corregida por factores inesperados. Y eso justamente es lo que parece reflejar el escenario que dibuja la encuesta de Feedback paraLa Vanguardia, realizada entre los días 1 y 4 de diciembre. Las novedades son varias y emergen cuando no ha transcurrido ni un mes desde la celebración del proceso participativo del 9N. La principal de esas novedades es que, por primera vez desde las elecciones del 2012,CiU y Esquerrano suman mayoría absoluta en el Parlament. Ni juntas -en unas elecciones plebiscitarias bajo el paraguas de la «Lista del President»-, ni tampoco concurriendo por separado.Y la segunda novedad, que seguramente explica en parte esta sorprendente expectativa, es la irrupción en Catalunya dePodemos, en paralelo a un visible ascenso de otra formación de la izquierda radical: la CUP. El partido en construcción que lidera Pablo Iglesias -sin apenas estructura ni candidato conocido en Catalunya- se convertiría en la cuarta fuerza política de la Cámara, con 14 escaños y más del 11% de los sufragios. Y, a su vez, la CUP duplicaría su cuota de voto del 2012 y casi triplicaría su actual representación parlamentaria.La tercera novedad sería la confirmación de la escalada imparable deCiutadans. El partido de centro españolista que capitanea Albert Rivera duplicaría su tasa de voto de hace dos años y pasaría de 9 a 19 diputados en la Cámara catalana. Naturalmente, estos espectaculares avances se nutrirían de las aparatosas caídas de un buen número de damnificados. Los primeros, los socialistas catalanes, que perderían ocho escaños de los 20 con que cuentan hoy y un tercio de sus votos del 2012. Claro que en ese descenso a los infiernos estarían acompañados del PPC, que perdería más de la mitad de sus diputados (de 19 a nueve) y casi el 45% de las papeletas que cosecharon hace dos años. Y finalmente, también ICV sufriría una hemorragia de votos que alcanzaría a la mitad de su capital electoral y parlamentario (de 13 a 6 escaños).A partir de ahí, el mantenimiento del respaldo electoral a CiU y ERC -aunque con una correlación algo distinta de la del 2012- se ve neutralizado por la irrupción de un nuevo actor político (Podemos) y por el decisivo ascenso de dos formaciones nacidas en la última década: la CUP y C’s, en un marco de mayor fragmentación parlamentaria. De ese modo, aunque CiU y Esquerra suman incluso algunas décimas más que hace dos años, pierden cuatro escaños en el cómputo total y pasan de los 71 del 2012 a una expectativa de 67 (uno por debajo de la mayoría absoluta). Es decir, el bloque soberanista sólo sumaría más de la mitad de los escaños del Parlament (y reuniría entonces 75) incluyendo a los diputados de la CUP.Este pronóstico debe completarse, además, con un nuevo descenso de CiU, que aunque salvaría su condición de primera fuerza y lograría despegarse de Esquerra, perdería diez escaños y pasaría de los 50 actuales a 40. A su vez, ERC no lograría confirmar las expectativas de sorpasso que dibujaron las elecciones europeas de la pasada primavera y obtendría ahora sólo siete diputados más que en el 2012 (hasta un total de 27) gracias a un crecimiento de voto (algo más de cinco puntos) ligeramente superior al que extraviaría CiU (4,4).El sondeo de Feedback explica este desenlace en base a un conjunto de trasvases de voto que en el caso de CiU se centrarían sobre todo en ERC, aunque también beneficiarían a C’s, Podemos e incluso la CUP. Por su parte, el hasta hace cuatro años segundo gran partido de Catalunya, el PSC, repartiría el grueso de sus pérdidas entre Podemos y Ciutadans. Y algo parecido, aunque con C’s como principal beneficiario le ocurriría al PP, cuya imagen en Catalunya se resume en el drástico suspenso que obtienen sus dos dirigentes de referencia: Sánchez-Camacho (1,44) y el presidente Mariano Rajoy (1,2). Por último, la debacle de Iniciativa se explica por la deserción de 200.000 votantes que se repartirían entre Podemos, Esquerra y, en menor medida, la CUP.Ahora bien, el catalizador que podría suponer la unificación del voto soberanista en una sola candidatura capitaneada por el actual presidente de la Generalitat también se vería neutralizado por la tempestad electoral que está devastando el sistema de partidos heredado de la transición. Si por separado, CiU y ERC sumarían 67 escaños, la Lista del President cosecharía tres menos: un total de 64 (a cuatro de la mayoría absoluta). Y este desenlace sorprendente -que contrasta con la mejoría en la valoración del Govern a caballo de su gestión del 9-N- se produciría porque, lejos de sumar, la lista unitaria restaría y provocaría incluso una especie de escisión electoral de los votantes «irreductibles» de CiU y ERC, que a día de hoy no apoyarían la lista conjunta, pero tampoco se inclinarían por otra opción.En este sentido, la federación nacionalista extraviaría más de 130.000 votos que seguirían identificados con una «CiU no independentista». Y a su vez, más de la mitad de los votantes de Esquerra se negarían a apoyar la lista unitaria de Mas. Este escenario frentista consagraría además a Ciutadans como la segunda fuerza política catalana (aunque, eso sí, a gran distancia -hasta 45 escaños- de la candidatura unitaria), seguida de Podemos.Las claves de este comportamiento electoral pueden intuirse en los objetivos que expresan los ciudadanos a la hora de decidir su voto en unas futuras elecciones al Parlament. En un abanico de multirrespuestas, el 71% de los consultados señala la situación económica y la salida de la crisis, mientras que el 47% votaría con el objetivo de «castigar a los partidos con casos de corrupción». Y sólo el 34% alude a la independencia de Catalunya como principal motivación de su voto.En este contexto, únicamente la Asamblea Nacional Catalana logra el aprobado de la opinión pública -incluso por encima del que obtiene el Govern-, mientras que los partidos no pasan del suspenso. Y en esta línea, las mejores puntuaciones las obtienen David Fernández (CUP) y Oriol Junqueras, aunque en esta ocasión también el president Mas se sitúa en el terreno del aprobado.





