Del total de ejecuciones hipotecarias sobre viviendas entre julio y septiembre, 27 fueron sobre personas físicas, el menor número por comunidades tras La Rioja (25) y 42 sobre personas jurídicas, el tercer número más bajo tras Navarra (13) y País Vasco
Atendiendo a las ejecuciones hipotecarias de viviendas, el 0,06 por ciento de las hipotecas constituidas en Cantabria sobre viviendas en el periodo 2003-2013 han iniciado una ejecución hipotecaria en el tercer trimestre de 2014, el valor más bajo tras el de País Vasco, con 0,02. La media nacional se situó en 0,15%.
Por otro lado, en Cantabria se iniciaron 151 ejecuciones hipotecarias sobre el total de fincas, nuevamente la menor cantidad tras Navarra (89).
Así, tomando como referencia las hipotecas constituidas en el periodo 2003-2013 sobre el total de fincas, el 0,08 por ciento de las hipotecas constituidas en Cantabria han iniciado una ejecución hipotecaria en el tercer trimestre de 2014, nuevamente la segunda menor tasa tras las de Navarra y País Vasco (0,06%) y similar a la de Madrid.
En concreto, de las 151 ejecuciones hipotecarias iniciadas sobre el total de fincas, cuatro lo fueron sobre fincas rústicas y el resto sobre fincas urbanas, correspondiendo 69 a viviendas, dos a solares y 76 a otras urbanas.
Del total de ejecuciones hipotecarias sobre viviendas entre julio y septiembre, 27 fueron sobre personas físicas, el menor número por comunidades tras La Rioja (25) y 42 sobre personas jurídicas, el tercer número más bajo tras Navarra (13) y País Vasco (35).
Además, el 97,1% de las ejecuciones sobre vivienda en Cantabria correspondieron a vivienda usada (67) y el resto fueron dos ejecuciones sobre vivienda nueva.
Disminuyen las ejecuciones hipotecarias sobre viviendas casi un tercio frente al trimestre pasado, pero seguimos arrastrando un crecimiento importante frente a hace un año. Casi dos tercios de las ejecuciones hipotecarias sobre viviendas iniciadas en este tercer trimestre del año 2014 corresponde a hipotecas constituidas entre el 2005 y 2008. Estamos hablado de años en los que el precio de la vivienda alcanzó máximos, el crédito resultaba baratísimo y las condiciones hipotecarias eran extraordinariamente flexibles, aplicando criterios de solvencia más relajados.
Muchas de estas ejecuciones tienen como telón de fondo un giro dramático en la situación laboral. Además, en muchos casos estos préstamos están en negative equity, es decir, que el valor del piso es menor al de la hipoteca, lo que es un obstáculo a la hora de tratar de vender el bien para liquidar la deuda. En este sentido, las ejecuciones hipotecarias afectan al 0,037% de las viviendas familiares en España, que superan los 18 millones que con respecto el segundo trimestre de este año, cuando este dato se situaba en 0,052%. Igualmente, casi el 80% de las viviendas ejecutadas son en propiedad y constituyen la vivienda habitual, lo que supone un porcentaje elevado y preocupante.
Las ejecuciones siguen siendo una fuente de stock inmobiliario importante para las entidades financieras, dado que estas viviendas entran directamente en sus carteras de activos. No obstante, la comercialización de las mismas funciona a buen ritmo, aligerando los balances con una puesta en el mercado rápida y agresiva. Es muy posible que sigamos viendo repuntes en el corto plazo, sobre todo, en viviendas adquiridas antes del 2008. A pesar de ello, vemos que el panorama se va suavizando y que los datos irán remitiendo a la baja a medio plazo.





