Los problemas comenzaron el miércoles debido a la trampa que atestó a centenares de vehículos en la zona de Pozazal.
Acogida se define en la RAE como el recibimiento u hospitalidad que ofrece una persona o un lugar. Según narra en su edición de hoy El Diario Palentino, ese lugar de acogida ha sido durante dos noches Aguilar de Campoo, y más concretamente, el Colegio San Gregorio, lugar en el que se centralizaron todos los servicios prestados a las personas que se habían visto afectadas por el temporal. Gente que ayer por fin regresó a sus hogares tras muchas horas de angustia.
Los problemas comenzaron el miércoles debido a la trampa que atestó a centenares de vehículos en la zona de Pozazal. Tras activarse un Plan de Emergencias en la villa galletera, en menos de dos horas y gracias a la colaboración ciudadana, el Consistorio y otras administraciones dispusieron en torno a 150 camas para poder dar servicio a toda la gente que pudiese necesitarlo. Finalmente fueron 80 en la jornada del miércoles las que acudieron a los centros educativos Castilla y León, San Gregorio y el José María Monzón, donde la Unidad de Apoyo Logístico de la Junta de forma rapidísima y con el apoyo de una veintena de jóvenes instaló un centenar de camas plegables.
Además, los vecinos de la localidad respondieron al llamamiento realizado a través del boca a boca y de las redes sociales, para prestar su ayuda como voluntarios, inscribiendo a los afectados, dándoles los servicios de desayuno, comida y cena, y ayudarles en todo lo que pudiesen.
«Esperábamos que la situación durase tres o cuatro días pero afortunadamente a las 16, 30 horas- ayer- la Guardia Civil ha llevado hasta sus vehículos a los afectados que quedaban. Ya no hay nadie en el colegio y todo el mundo ha podido regresar a sus casas», confirmaba Rafael Pérez, Superior de la Comunidad de Hermanos Menesianos del Colegio San Gregorio que durante estos días han cedido sus instalaciones para poder dar todos los servicio a las personas afectadas por la situación de emergencia.También concretó que «durante estas jornadas hemos repartido hasta 80 comidas, número que se ha ido reduciendo paulatinamente y ayer dimos 12. En la noche del jueves al viernes, habían pernoctado 28 personas que ayer fueron regresando poco a poco a sus casas», indicó Rafael Pérez.
Los aguilarenses habían llevado al colegio ochenta mantas, que desde el lunes y hasta el jueves se pueden recoger de 10 a13 horas en la sede de Cruz Roja. primeros y últimos. A mediodía ayer quedaban en el centro educativo aguilarense doce personas, entre ellas un alicantino que fue uno de los primeros en llegar el miércoles -noche en la que ya relató su viaje a Diario Palentino- y ayer fue casi el último en marchar no sin antes exponerle su situación al delegado de la Junta, durante la visita que Luis Domingo González realizó a la villa. «La verdad que me daba rabia pues mi destino era Reinosa y me quedé a las puertas. Hubiese podido regresar antes en el tren pero tenía el coche aquí y lo necesitaba», comentaba Clemente García antes de poder ir hasta la capital campurriana.Clemente fue una de las primeras personas en llegar al centro de acogida aguilarense, y el jueves por la noche las últimos en acudir fueron una familia de origen marroquí residente en Torrelavega. «Regresábamos de Marruecos y hace dos días por el temporal nos tuvimos que quedar en Burgos», indicaban Mohamed y Zhor, que venían además con la pequeña Insaf de tan sólo seis meses. «Cuando llegamos a Aguilar, la niña tenía algo de fiebre y la llevaron al Centro de Salud, pero ya se encuentra bien», decían unas horas antes de continuar su trayecto.
Otra de las personas que reemprendía ayer su viaje a casa después de dos días en el domicilio de unos compañeros de la factoría de Gullón era Jesús Franco, de Reinosa. «Es increíble lo que ha ocurrido. Yo he intentado dos veces coger el tren» decía ayer a la entrada de Camesa, donde se encuentra la estación de ferrocarril aguilarense.El viaje contrario, de Reinosa a Aguilar de Campoo, lo realizó la joven Mónica Barrio embarazada de siete meses. La aguilarense, que estuvo más de doce horas retenida en la autovía el miércoles, ayer a las siete de la tarde confirmó que por fin estaba en su casa.





