Mencionó sus recuerdos de aquella vieja escuela a la que acudí desde los cuatro años, indicando que «fue un lugar muy importante en mi vida y en la de todo el pueblo».
SE CELEBRÓ ESTE SÁBADOen las antiguas escuelas de Cosgaya el acto de entrega del título de Escritor Vitalicio a Francisco De Marcos Alonso, con asistencia del alcalde de Camaleño, Oscar Casares, el presidente de la Sociedad Cántabra de Escritores, José Ramón Saiz, miembro de la junta directiva Isidro Rodríguez Castanedo y Pedro Álvarez, cronista oficial de Liebana, además de varias decenas de personas que abarrotaron la veja escuela, adecentada en estos últimos días por el Ayuntamiento. Un acto de gran emotividad que fue muy aplaudido por el público asistente.
Abrió el acto José Ramón Saiz quien agradeció el apoyo del alcalde y del Ayuntamiento a este acto de la SCE, afirmando que Francisco, Paquín, como es conocido afectivamente, merece este reconocimiento por su entrega a vivir con pasión todo lo que representa Liébana y escribir un ensayo histórico sobre Liébana como primer reino cristiano. José Ramón Saiz hizo un recorrido por la historia de Liébana, recordando el magisterio y ejemplo de Eutimio Martino, jesuita, historiador, cronista oficial de Camaleño y persona que durante varias décadas se ha dedicado a investigar sobre el terreno la historia de Liébana.
Por su parte, Isidro Rodríguez Castanedo evocó en su intervención la biografía de Paquín y los méritos que ha venido acumulando para hacerse merecedor de este título que responde a un acuerdo de todos los componentes de la junta directiva. Le definió como un ejemplo a seguir en el amor al terruño en el que se ha nacido y le emplazó a seguir trabajando en esa línea de promoción de la cultura y de la historia.
Pedro Álvarez Fernández, Cronista Oficial de Liébana y miembro destacado de la Sociedad Cántabra de Escritores, confesó sentirse «muy satisfecho» del acto de homenaje a Paquín y relató cómo le conoció y percibió su compromiso con Liébana, la cultura, las letras y la historia de la comarca.
Seguidamente, el alcalde Oscar Casares entregó el título de Escritor Vitalicio a Francisco María de Marcos Alonso entre los aplausos de los asistentes y la emoción del homenajeado. El regidor municipal señaló «sentirse muy honrado y feliz de que un vecino de siempre reciba esta distinción».
INTERVENCIÓN DE FRANCISCO MARÍA DE MARCOS.
A contuniación habló el homenajeado, quien afirmó, inicialmente, «que no temo hablar en público, pero en esta ocasión me siento un poco acobardado por ser consciente que no me siento merecedor de este homenaje», añadiendo que, sin embargo, «sinceramente me emociona». Mencionó sus recuerdos de aquella vieja escuela a la que acudí desde los cuatro años, indicando que «fue un lugar muy importante en mi vida y en la de todo el pueblo». Llegado este momento y tras reconocer a todos los maestros que a lo largo del tiempo pasaron por esta vieja escuela, agradeció a Flora García Díez «seguramente la última maestra de Cosgaya» por estar presente en el acto «que ha hecho un largo viaje para estar hoy aquí».
En una intervención escalonada de sus recuerdos, afirmó hablando de su pueblo, de Cosgaya, «que tuvo un ambiente más empobrecido y socialmente tenso que se vivió en la posguerra… pero ello no nos impidió ser felices». Recordó que en 1944, Cosgaya contaba con 240 habitantes.
Fue especialmente emocionante para muchos de los asistentes, sus recuerdos sobre juegos de aquellos niños y niñas que acudían a las escuelas de Cosgaya; «juegos, muchos de ellos, que recibimos de herencia de tiempos muy lejanos».
Se refirió a la familia -él de familia numerosa con otros nueve hermanos- «como pilar básico de la propia estructura social, siendo insistuible»,afirmando que es»en este techo protector familiar donde buscamos y encontramos cobijo cuando las tormentas de la vida nos acosan…»
Emocionado recordó las lecturas de su madre»a la luz del Carburo, donde comenzó mi hambre de saber nunca saciada porque aún la tengo».
Evoco sus recuerdos de la vieja escuela»aunque hayan pasado ochenta larguísimos años».Después de pasar por su «mili» y»mi larga diáspora de medio siglo intentando encontrar mi vida estoy aquí recibiendo un titulo por méritos que no poseo, «envuelto» con vuestra cálida e inestimable presencia que me emociona. Gracias a todos…a todos».
Terminado su discurso, el público asistente le dedicó un largo aplauso.





