Durante las fiestas de San Fermín en Pamplona, se denunciaron ocho casos más en los que tampoco se encontraron restos de estas sustancias estupefacientes.
Durante las últimas semanas se han registrado numerosos casos de jóvenes que han denunciado haber sidopinchadascon agujas hipodérmicas en locales de ocio. Cataluña, País Vasco, Andalucía y Cantabria han registrado más de40 denunciasde víctimas de este tipo de sumisión química, disparando las alarmas de cara a grandes eventos musicales como el Medusa Sunbeach Festival en Cullera o el Arenal Sound en Burriana.
La práctica conocida comoneedle spikingsurgió meses atrás en Reino Unido y ya se encuentra presente por toda Europa. En Londres se descubrió que la sustancia que se inyectaba era la“droga del violador”, que afectaba gravemente al sistema nervioso de las víctimas. En cambio, en España se sospecha que podría tratarse deéxtasis líquido o benzodiazepina.
Elprimer casode sumisión química por pinchazo en España se registró enIbiza. Tras realizarle los reconocimientos médicos pertinentes, se descubrió que la víctima tenía unamarca amoratadaen el brazo, sin embargo, los análisis sanguíneos no presentaban restos de drogas debido al tiempo que había pasado: “Solo puede detectarse en sangre si han pasadomenos de 48 horas”, explica la doctora Coral Suero, responsable de Urgencias en el Hospital de la Axarquía de Vélez-Málaga y que forma parte del grupo mUEjeres de laSociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES)..
Poco más de una semana después, durante las fiestas deSan Fermínen Pamplona, se denunciaronocho casos másen los que tampoco se encontraron restos de estas sustancias estupefacientes. Esta nueva “epidemia” que comenzó en Ibiza se encuentra en plena expansión entre la preocupación y el desconcierto.
Lasumisión químicalleva vigente desde hace años, no solo como un método para consumaragresiones sexuales, también para llevar a caboactos vandálicoscomo robar a personas mayores. En el primer caso, las víctimas suelen ser por lo generalmujeres jóvenesque dicen haber aparecido en un lugar que desconocen o en su domicilio con la ropa desgarrada y con signos de algún tipo deviolencia sexualsin tener consciencia de haber dado su consentimiento para ningún acto sexual. En lo que respecta a los casos de robos mediante sumisión química, las víctimas suelen serpersonas mayoresque de repente han sufrido unroboen su domicilio y no son conscientes de que han dejado entrar a nadie.
Para ambas situaciones se despliega unprotocolo sanitarioque dará las claves de lo ocurrido. “Cuando hay una mínima sospecha de sumisión química activamos el protocolo, normalmente consensuado con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y con el Ministerio de Justicia”, indica la Doctora Coral Suero. En primer lugar se procede a larecogida de muestras, si han pasadomenos de 48horas se toman muestras de sangre, orina y pelo,a partir de las 48 horasen sangre ya no se detecta nada y solo se cogen de orina y pelo,pasadas 72 horassolo se toma muestra de pelo, “en el pelo pueden detectarse resquicios de la sustancia hastaun mes después”, explica la responsable de Urgencias.
Si la sumisión química se confirma, se procede a tomarmuestras de la zona genitalpara saber si ha habido unaagresión sexual. “Ambos protocolos trabajan en conjunto, si ha existido cualquier tipo de violencia sexual se procede a la prevención deenfermedades de transmisión sexual (ETS)y delembarazo, es un proceso muy complejo”, cuenta la Doctora Suero. El protocolo de agresión sexual abarca desde la toma de muestras hasta el acompañamiento de la víctima en el plano judicial, “para que se realice esta toma de muestras es conveniente que la mujer diga si va adenunciar. Si dice que no, esa cadena de custodia no se realiza”, relata la responsable sanitaria.
El conjunto de profesionales sanitarios se encuentra desconcertado por la situación. Anteriormente se habían enfrentado a sustancias como laburundangaque provocaba la pérdida de la capacidad para tomar decisiones y un efecto amnésico que no permitía a la víctima recordar lo ocurrido. Sin embargo, los síntomas deléxtasis líquidoy labenzodiazepinason muy distintos. En el primer caso, la sensación es de mareo y taquicardia, por lo que es difícil saber si ha sido por la ingesta en exceso de alcohol o por esta sustancia. En lo que respecta a la benzodiazepina, causa principalmente debilidad y somnolencia.
La doctora Coral Suero no comprende cuál es el fin de estos pinchazos, ya que ambas sustancias“no tienen ni olor, ni color, ni sabor”, por lo que suministrarlas en las bebidas sería mucho más fácil para los agresores que inyectarlas. “Se ha desatado una especie de campaña extraña y no sabemos si en los pinchazos realmente hay algo o es solo una forma deinducir miedo”, explica y asegura que en muchos de los casos las inyeccionesno contenían nada.
La Comunidad de Madrid, a diferencia de otras regiones, todavía no ha registradoningún caso de pinchazoen el que se haya inyectado alguna sustancia a la víctima, así lo ha confirmado la Policía Nacional de Madrid. Sin embargo, elneedle spikingya ha hecho sus primeros estragos en el ocio nocturno madrileño. Una joven, publicó en Twitter su experiencia en elBlackworks Club de la Sala Riviera:“Estaba en medio de la gente y de repentesentí un pinchazoen el brazo derecho, en cuanto lo sentí quité el brazo y pudieron avisar a un segurata para que me sacara de allí”. No llegaron a inyectarle ninguna sustancia, pero sí que le pincharon.
Esta avalancha de casos ha sembrado el miedo, sobre todo entre las mujeres, que cada día consideran menos seguras las discotecas. Desde la Federación de Empresarios de Ocio Nocturno y Espectáculos, ‘España de Noche’, han creado ungrupo de trabajocon el asesoramiento político, científico y policial, paraacompañar a las víctimasde sumisión química y protegerlas. Vicente Pizcueta, portavoz de Noche Madrid, explica que a pesar de que en la región todavía no se ha confirmado ningún caso de este tipo, “nosotros vamos a adelantarnos a todos y aponer en marcha los protocolos, vamos aproteger a la mujeren colaboración con el Ministerio de Igualdad para prevenir las agresiones sexuales y evitar los riesgos de la sumisión química”.
“No queremos que las mujeres se sientanexcluidasde los centros de ocio”, asegura el portavoz, que ante la incertidumbre sobre lo que está ocurriendo no es capaz de creer que detrás de todo esto pueda haber un plan para generar un miedo de estas características. En cualquier caso, el ocio nocturno se encuentra de parte de las víctimas y no dudarán en formar parte delesclarecimiento de los hechosque puedan ocurrir. Estos pinchazos estánenvueltos de incógnitasque cada vez preocupan más, fiestas, festivales, espectáculos y conciertos de toda España durante el mes de agosto podrían ser el escenario de este tipo de sumisión química que ha sembrado elmiedoentre la población.





