La política cántabra empieza a vivir movimientos internos que, aunque todavía no se reflejan en urnas, sí se perciben en despachos. Mientras en el Ayuntamiento de Santander aumenta la inquietud ante la pérdida de fuerza del Partido Popular, en el Ejecutivo autonómico se respira cierto alivio por no haber adelantado elecciones en un momento de crecimiento evidente de VOX.
Santander: la mayoría absoluta de Gema Igual en riesgo
En el entorno de la alcaldesa Gema Igual el ambiente ya no es de plena confianza. La gestión municipal acumula desgaste: críticas por el abandono de barrios, problemas de movilidad, presión fiscal elevada y una percepción creciente de falta de proyecto transformador para la ciudad.
Ese desgaste está siendo aprovechado por VOX, que consolida presencia en la calle y aumenta su implantación orgánica en la capital cántabra. No se trata únicamente de actividad en redes sociales, sino de estructura territorial y trabajo constante en barrios y juntas vecinales.
En el Partido Popular santanderino existe preocupación real por la pérdida de la mayoría absoluta en las próximas municipales. Los sondeos internos apuntan a un escenario mucho más ajustado, con un VOX en crecimiento y con capacidad para convertirse en decisivo.
El dilema: pactar con VOX o mirar al PRC
Si el PP pierde la mayoría absoluta en Santander, el escenario obligaría a elegir. Las opciones serían claras: un acuerdo de gobierno con VOX o jn entendimiento con el Partido Regionalista de Cantabria.
Fuentes políticas apuntan a que la segunda opción sería la más cómoda para Igual. Un pacto con el PRC permitiría mantener intacta la línea política actual: continuidad en la Agenda 2030, mantenimiento de estructuras subvencionadas y políticas en materia de inmigración e igualdad sin cambios sustanciales.
Un acuerdo con VOX, por el contrario, implicaría exigencias de revisión del gasto ideológico, reducción de estructuras consideradas superfluas y un endurecimiento del enfoque en inmigración y seguridad. Un giro que obligaría a renuncias que el actual equipo municipal no estaría dispuesto a asumir fácilmente.
Buruaga respira tras lo ocurrido en Aragón
En contraste con el nerviosismo municipal, la presidenta autonómica María José Sáenz de Buruaga observa el panorama con cierto alivio estratégico.
El resultado electoral en Aragón, que dejó en una posición comprometida al presidente Jorge Azcón, ha servido de advertencia dentro del PP. El crecimiento de VOX, impulsado por el liderazgo nacional de Santiago Abascal, puede alterar equilibrios que parecían consolidados.
En Cantabria, la decisión de no adelantar elecciones se interpreta ahora como prudente. Un contexto de fuerte crecimiento de VOX en municipios cántabros podría haber tensionado el resultado autonómico y obligado a una negociación más compleja.
VOX crece en municipios y condiciona el tablero
La consolidación de VOX en distintos ayuntamientos de Cantabria no responde a un fenómeno coyuntural. El partido ha reforzado su presencia local, incrementado su actividad pública y articulado un discurso centrado en fiscalidad, seguridad, defensa del sector primario y oposición a políticas que consideran ideológicas.
Ese trabajo territorial empieza a tener traducción política. En Santander puede ser clave para romper la mayoría absoluta del PP. En el ámbito regional, se convierte en un factor que condiciona cualquier cálculo electoral.
El escenario que se dibuja es claro: el bipartidismo pierde comodidad, el PP se enfrenta a decisiones estratégicas complejas y VOX deja de ser un actor secundario para convertirse en pieza determinante.
En Santander, los nervios crecen.
En el Gobierno regional, el alivio es temporal.
La legislatura avanza, pero el mapa político cántabro ya no es el mismo.






