Los empresarios del ramo aseguran que la obra pública no ha tocado suelo toda vez que para los dos próximos años hay nulas perspectivas de licitación por los reajustes presupuestarios
Imagen: Justo Cobo
EL MUNDO CANTABRIA/JESÚS LASTRA SANTANDERLos constructores de Cantabria atisban un futuro «desolador» para el sector durante los dos próximos años. El vaticinio, que enfría los brotes verdes arrojados desde otros ámbitos de actividad, se sustenta en la nula oferta de obra pública que habrá por parte del Gobierno autonómico en 2016 y 2017 a causa de los ajustes presupuestarios, años que para el colectivo se prevén más duros que el actual, lo que les lleva a pensar que «no se ha tocado suelo».
El presidente de la Asociación, Justo Cobo, cree que en los próximos 24 meses podría desaparecer la mitad de empresas del ramo.En medio de la concatenación de buenos augurios y brotes verdes que los diferentes indicadores arrojan sobre el futuro de la economía de Cantabria, la Asociación de Constructores y Promotores de la Comunidad echó ayer agua al vino y avivó los fantasmas de la crisis sobre la región.
En su comida anual con los medios de comunicación en el Hotel Bahía de Santander, a escasos metros de la obra al ralentí del Centro Botín, los empresarios del ramo pintaron un panorama «desolador» para los dos próximos ejercicios, que prevén que irá empeorando según vayan transcurriendo meses en el calendario, descomposición sustentada en los nulos recursos que la Administración autonómica podrá destinar a la obra pública ante los reajustes presupuestarios y las derramas ligadas a casos como el rescate del Puerto de Laredo o el pago de indemnizaciones por sentencias de derribo.
El presidente del colectivo, Justo Cobo, no tuvo inconveniente en convertir el ánimo reinante en el Bahía en el equivalente al de un velatorio. Avanzó que probablemente la mitad de las empresas que todavía subsisten en Cantabria vinculadas al ladrillo, unas 100, tendrá que desaparecer en los próximos meses, lo que previsiblemente tendrá una repercusión directa en las 12.000 personas aproximadamente que aún emplea el sector, un 60% menos que a comienzos de la crisis.
Los lamentos de Cobo, ratificados por los mudos asentimientos de sus compañeros de Ejecutiva, sí que tuvieron un matiz, el negocio que podrá abrirse a través de la rehabilitación, que tendrá un impacto importante en la reactivación del mercado laboral, pues las estimaciones apuntan a que por cada millón invertido en este campo se crearán 57 puestos de trabajo. Con la financiación para promotores «inexistente», el presidente dijo que la edificación ha ido un poco mejor, «pero venimos de mínimos». El vicepresidente de la Asociación, Juan de Miguel, igualmente fue rotundo: «A corto y medio plazo no tiene solución la situación».A más, recelaron de las bondades del trabajo fuera de España: «No es la panacea, conozco más empresas a las que les ha ido mal que lo contrario», afirmó Cobo.





