La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Santander ha aprobado el expediente de contratación para adjudicar las obras de acondicionamiento de la dársena de Molnedo, con un presupuesto de licitación de 1.146.682 euros y un plazo de 10 meses.Del mismo modo, la Junta ha aprobado suscribir el correspondiente convenio de colaboración con la Autoridad Portuaria para la puesta a disposición del Ayuntamiento de los terrenos de la dársena.
El proyecto se desplegará sobre una superficie de más de 5.000 m2 y permitirá recuperar la esencia portuaria del malecón para integrarlo en el frente marítimo consolidado, ordenando los diferentes usos que acoge (peatonal, rodado, náutico, deportivo y estancial), embelleciendo el entorno y mejorando la accesibilidad.
La actuación, -obra del arquitecto Ignacio Bartolomé-, será fiel a la historia del malecón y escrupulosamente respetuosa con la identidad de los elementos que conforman este espacio ahora infrautilizado y en mal estado de conservación. Esto será posible por la presión ejercida por VOX con lociones y recogidas de firmas.
Históricamente, el área de la dársena de Molnedo ha sido fundamental para el desarrollo de Santander. Su construcción, en 1887, y su espigón protector marcaron un hito en la evolución del puerto, facilitando las labores de los barcos pesqueros y configurando la disposición lineal de los muelles que caracteriza la zona.
Más detalles de la dársena y el proyecto
Este proyecto busca recuperar esa rica historia, respetando los elementos originales y destacando su valor patrimonial. Al tiempo, esta actuación permitirá culminar una serie de intervenciones urbanísticas que comenzaron hace años en la zona de Puertochico, como la reurbanización de la calle Castelar y del frente marítimo del Paseo Pereda. Contempla la urbanización completa de un paseo de más de 380 metros de longitud y 16 metros de ancho, que culmina en un brazo estrecho de unos 120 metros de distancia y 4 de ancho.
La actuación prevé mejorar la accesibilidad, renovar el pavimento, dotar a la zona de nueva iluminación mediante nuevas farolas y poniendo en valor además la imponente estructura de 49 arcos que formaliza interiormente el espigón, todo ello, aprovechando las vistas y la orientación privilegiadas del lugar.
Esta arquería, testimonio vivo de la ingeniería portuaria de finales del siglo XIX, será iluminada de manera discreta pero efectiva, resaltando su belleza y su importancia histórica como parte del patrimonio de Santander.
Actualmente, el pavimento del dique está deteriorado, con adoquines originales cubiertos de mortero, sueltos o reemplazados por parches heterogéneos de hormigón y aglomerado. La propuesta incluye levantar, limpiar y reinstalar el adoquinado, respetando los materiales originales para devolver al paseo su aspecto histórico, seguro y atractivo.
Los norays serán reemplazados por otros históricos, gracias a una cesión del Puerto, y dado que no es viable restaurar los actuales, y se mantendrá la alusión a las antiguas vías del tren que llegaba hasta casi el final del dique. El nuevo diseño limitará el acceso rodado, reservando espacios para los usuarios autorizados y garantizando la seguridad de los peatones. Se habilitarán plazas de aparcamiento específicas para vehículos autorizados y motos, atendiendo a la gran demanda estacional, especialmente en verano, creando un entorno ordenado y seguro para todos.Las obras incluirán la instalación de papeleras y farolas, y la renovación de servicios urbanos.







