La represalia de Irán tras el ataque conjunto de Israel y Estados Unidos se materializó este sábado con un masivo lanzamiento de misiles contra Jerusalén y Tel Aviv, en una de las mayores escaladas militares de los últimos años en Oriente Medio.
Las sirenas antiaéreas sonaron de madrugada en las principales ciudades israelíes mientras el sistema de defensa aérea intentaba interceptar decenas de proyectiles. Varias explosiones iluminaron el cielo nocturno, obligando a miles de ciudadanos a correr hacia los refugios en cuestión de minutos.
Estado de emergencia en Israel
Ante la gravedad de la ofensiva, el Gobierno israelí declaró el estado de emergencia en todo el país. Las autoridades ordenaron el cierre inmediato de escuelas, oficinas y espacios públicos, y pidieron a la población civil que permaneciera en zonas protegidas hasta nuevo aviso.
Los servicios de emergencia se desplegaron en distintos puntos tras registrarse impactos en áreas urbanas, aunque por el momento no se ha ofrecido un balance definitivo de daños materiales ni de posibles víctimas.
La operación ‘Rugido del León’
La respuesta iraní llegó pocas horas después del inicio de la operación ‘Rugido del León’, una ofensiva que el Ejecutivo israelí calificó de “extensa y preventiva”. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, aseguró que la acción buscaba eliminar la “amenaza existencial” que, a su juicio, representaba el régimen de Teherán para el Estado hebreo.
Según fuentes oficiales israelíes, la operación se centró en objetivos estratégicos vinculados a infraestructuras militares y capacidades ofensivas iraníes. Desde Teherán, sin embargo, se denunció el ataque como una “agresión directa” y se prometió una respuesta “proporcional y contundente”, que finalmente se tradujo en el lanzamiento masivo de misiles.
Riesgo de escalada regional
La comunidad internacional observa con preocupación la evolución de los acontecimientos ante el riesgo de que el conflicto derive en una guerra abierta de mayor alcance en la región. Analistas advierten de que la implicación directa de Washington eleva considerablemente la tensión y podría arrastrar a otros actores regionales.
Mientras tanto, Israel mantiene activados sus protocolos de defensa y no descarta nuevas acciones militares si continúan los ataques. La situación permanece en máxima alerta y con el espacio aéreo sometido a fuertes restricciones.


