La alcaldesa de Santander, Gema Igual, ha prometido este jueves “total transparencia” sobre el aviso que habría recibido el servicio de emergencias 112 Cantabria un día antes del derrumbe de la pasarela de El Bocal, tragedia que ha dejado seis jóvenes fallecidos. Sin embargo, sus declaraciones llegan en medio de un creciente malestar social y político por lo que muchos consideran una reacción tardía del Ayuntamiento.
Igual compareció ante los medios en el propio lugar del siniestro, donde se confirmó el hallazgo del cuerpo de la última estudiante desaparecida, para intentar aclarar si la Policía Local recibió y gestionó correctamente el aviso que alertaba del mal estado de la estructura.
“Si hubo una llamada y se actuó, se sabrá. Si hubo una llamada y no se actuó, también se sabrá. Pero la primera que lo tengo que saber soy yo”, afirmó la regidora.
Un aviso que pudo evitar la tragedia
Según diversas informaciones publicadas en medios regionales, un vecino alertó el día anterior al 112 del deterioro que presentaba la pasarela de madera situada en la senda litoral. Desde el servicio de emergencias, ese aviso habría sido trasladado a la Policía Local de Santander.
La gran incógnita ahora es qué ocurrió después: si se comprobó el estado de la estructura, si se tomó alguna medida preventiva o si, por el contrario, el aviso quedó sin atención.
Ante estas informaciones, el Ayuntamiento solicitó el miércoles un informe interno a la Policía Local. Igual asegura que aún no dispone de ese documento, pero que en cuanto llegue se hará público.
La alcaldesa insiste en que habrá “total transparencia”, aunque sus palabras no han logrado disipar las críticas. Para muchos, resulta difícil comprender que, dos días después de la tragedia, la propia alcaldesa siga sin saber si la Policía Local actuó ante una alerta que podría haber evitado el desastre.
La investigación ya está en manos de la justicia
Mientras tanto, el caso ya está judicializado y la investigación la dirige el Juzgado de Instrucción número 1 de Santander. Por este motivo, el 112 ha evitado confirmar o desmentir la existencia de la llamada previa, a petición de los investigadores.
El accidente ocurrió minutos antes de las 16.45 horas del martes, cuando la pasarela de madera que discurre sobre los acantilados de El Bocal colapsó repentinamente.
Sobre ella se encontraba un grupo de siete estudiantes —seis chicas y un chico— de entre 19 y 22 años del CIFP La Granja de Heras que realizaban una ruta por la senda costera.
El balance final es devastador: seis jóvenes fallecidos, procedentes de distintos puntos de España, y una única superviviente que permanece ingresada en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla.
Ahora la investigación deberá determinar si la tragedia fue únicamente un accidente o si detrás del derrumbe hubo negligencias que pudieron evitarse. Y, sobre todo, si alguien ignoró un aviso que pudo salvar seis vidas.







