Tiempos históricos, en el que se pudo escuchar un concierto de, Arthur Rubistein, el legendario pianista; donde Ataulfo Argenta protagonizó la integral de las nueve sinfonías de Beethoven
Por LEANDRO MATEO
Ciertamente si analizamos la programación de este septuagésimo primer Festival, debemos felicitar a Valentina Granados y su equipo, por la calidad de los intérpretes, en cualquiera de sus secciones.
Sin embargo los tiempos cambian. Por esta razón, la idea primigenia de, José Manuel Riancho, Delegado de Información y Turismo primer director e Ignacio Aguilera, Director de la Biblioteca, Menédez Pelayo, fundadores, junto al Rector de la UIMP, Pérez Bustamante y el Gobernador, Reguera Sevilla, necesita un cambio de rumbo.
Tiempos históricos, en el que se pudo escuchar un concierto de, Arthur Rubistein, el legendario pianista; donde Ataulfo Argenta protagonizó la integral de las nueve sinfonías de Beethoven; José Tamayo usaba la Plaza Porticada, para sus estrenos teatrales, siendo precursor de los que debe hacer ahora un festival. Antonio el bailarín, le daba teatralidad al flamenco. Formulas esta ultimas, con la que estuvimos la oportunidad de ver en Santander a los grandes bailarines Margot Fonteyn y Rudolf Nureyev. Toda ésta fórmula intrisicamente esta ya superada.
Ahora Festivales como el de Granada, sobre todo en música y danza, hermano del nuestro; el de Mérida, Teatro Clásico de Almagro o el internacional de Cine de San Sebastián, por poner alguno de los ejemplos, han dado un giro de 380 grados, en su programación, adaptándola a las exigencias, del casi primer cuarto del siglo XXl. Para protagonizar esta evolución, tenemos que ir mayoritariamente a las producciones propias, realizadas con talento. Igualmente a los estrenos en nuestro festival de otros artistas y compañías. Así lo hace, siguiendo con los ejemplo, Granada, analizando los conciertos, tanto clásicos, como novedades, todos tienen una motivación. Los grandes espectáculos teatrales internacionales, creados para Mérida y Almagro. Incluso la capital donostiarra en cine, abriendo el camino a las series de tv y a las producciones en streaming de las grades plataformas. Así como buscando nuevas cinematografías Él mercantilizado cine de Hollywood, salvo excepciones, ya le vemos en las salas comerciales.
Por esta razón, pensamos que el FIS debe dar un giro. Buenas programaciones, las está llevando a cabo el propio Palacio de Festivales, en sus temporadas de otoño-Invierno, o Invierno y Primavera; incluso haciendo novedades dignas de mención.
El Festival Internacional de Santander es música, danza y teatro, esto último ha desaparecido, por ahora, esperemos. Las producciones propias son una bonita solución. Incluso revertiría, en la mayoría de la ocasiones, el capital de las mismas al girar por otros escenarios nacionales e internacionales. Estoy seguro que este es el camino de la renovación tan necesaria.
El FIS ha pasado por altibajos. De la eclosión grandiosa de su puesta en marcha c,on autentico interés internacional. Tal fue, que paso a engrosar el exclusivo club de la Unión Europea de Festivales de Música, de la que por cierto, uno de los directores, José Luís Ocejo, fue Vicepresidente. Pasamos posteriormente a la pertenencia a los Festivales de España, obra y gracia del Ministerio, entonces responsable. Con el amen de nuestros políticos provinciales no muy preocupados por ello, al fin y al cabo era un tema cultural, cosa de poco interés. Menos mal que un buen día, llego el que posteriormente sería un conocido político gallego, González Sobral, para hacerse cargo, como funcionario del Estado de la Delegación de Cultura, en nuestra entonces provincia de Santander. Decidiendo y fui testigo principal, de que el Ministerio lo que debía ayudar era con subvenciones. Pero que la titularidad debía ser de Diputación y del Ayuntamiento, (Entonces bajo la presidencia, respectivamente de, Leandro Valle y Juan Hormaechea). Gobernado por un director, nombrado y fiscalizado por un patronato. Tal como ahora. A partir de ese momento volvieron los buenos tiempos. Se creo, el Festival en los Marcos Históricos, llegaron los grandes espectáculos escénicos y los atractivos conciertos.
La crisis de 2008, también le afecto. El talento de los programadores salvó, hasta cierto punto, la problemática económica. Pero se tuvo la obligación de programar con otras muestras, para que las actuaciones salieran ajustadas a presupuesto. No olvidemos, al covib y el daño hecho a la cultura en general.
Por tanto, si ahora que parece, se puede despuntar, El Festival Internacional de Santander, para muchos de Cantabria, también, debe busca la escritura de una nueva historia. Buscar su propia personalidad diferenciadora. Ejemplos hemos apuntado. Solo falta que Ayuntamiento de Santander y Gobierno de Cantabria, se conciencien de ello, inviertan y formen un patronato crítico. No caigan, en eso que criticamos de los políticos de antaño de, ¿que para qué sirve la cultura?. Baste decir, que empresarios internacionales, como el creador de “Amazón”, la Familia Botín y Banco Santander. Incluso en España, Florentino Pérez y la Caixa, hacen cada vez mayores inversiones en este sector. Por tanto espabilemos y pongámonos las pilas. Entramos en año electoral.





