En mil ochocientos setenta y tres El Intelectual fundó el tercer y último diario*. Meses después fue el primer periodista de la provincia de Santander invitado a la Real Academia de la Historia.
Imágen de la universal pintora María Blanchard de la segunda generación de los Gutiérrez Cueto.
UN RELATO DE ÚRSULA ÁLVAREZ
En el año mil ochocientos setenta,Domingonació y con él sus padres cerraron con broche de oro su aporte al mundo. El bebéDomingosufría de unos ataques de llanto al inicio inexplicables; de un momento a otro su carita se volvía roja y se hinchaba, los pelos se le paraban como si fuera un puercoespín y arrancaba un llanto desesperado y lo que era peor, contagioso. Toda la familia lloraba con él sin saber por qué; hastaEl Intelectual,EnriqueyAntoniosollozaban en sus oficinas en los diarios;Fernando Corazón de Galerna, desde el otro extremo del mundo, envió un telegramaenverso:“Por el Espíritu Santo, ¡que me ataranto con tanto llanto!”Periodistas al fin, con los bolsillos llenos de pañuelos salieron a investigarpor qué lloraba el niño. Su hipótesis era tan descabellada que tuvieron que realizar varios experimentos hasta que la comprobaron,Domingoera alérgico a los militares y a los curas, bastaba la presencia de alguno a cien metros para hacerlo berrear como un poseído.La Divina Providenciadio láudano al bebé para poder bautizarlo, la Iglesia andaba excomulgando periodistas y ella no iba a regalarle argumentos.
En mil ochocientos setenta y tresEl Intelectualfundó el tercer y último diario*. Meses después fue el primer periodista dela provincia de Santanderinvitado a la Real Academia de la Historia.Enriquese enamoró perdidamente de una mujer de ascendencia franco-polaca, rubia y casi translúcida.El Chapetóncayó fulminado ante los ojos de fuego de la hija de una pareja española asentada en Arequipa, Perú, y abandonó los barcos para siempre. Tres años después,El Intelectualmurió. Tal vez la vida, en una de las contadísimas ocasiones en que muestra misericordia, quiso ahorrarle al hombre el tiempo de las desgracias.
La vida continuó a pesar del dolor de la ausencia yLa Divina Providenciasiguió criando a sus hijos menores mientras iba casando a los mayores. La naturaleza dulce y tranquila deAnahizo que la unión con el notario elegido por su madre se llevara a cabo sin tropiezos. Los nietos aprendían a caminar y nacían nuevos. La casa volvió a llenarse de vida y de periódicos recién lanzados.ElChapetónregresó temporalmente aLa Marineratrayendo consigo a la familia que había formado en el sur de América. Llegaron huyendo del infierno provocado por los soldados enemigos de la tierra en que vivían, después del episodio más ignominioso de la Guerra del Pacífico en el que los invasores atacaron y quemaron a un pueblo sin ejército defensor.
Enriquefundó un periódico y no pudo evitar ponerle el nombre de un océano.El Atlánticoes considerado actualmente “el precursor de la prensa local del nuevo siglo”,Domingo, con sólo quince años, fue su más entusiasta colaborador y en la ciudad lo apodaron“el niño prodigio”. La muerte pareció recordar a la familia y arremetió contra sus niños anunciando la llegada del tiempo de las desgracias. EnLa Marinerallovieron muertos, brazos, piernas, torsos achicharrados y hasta trozos de barcos. Un navío con la bodega repleta de dinamita estalló en el muelle causando la tragedia más grande que se conoció en una ciudad habituada a las tragedias.La Divina Providenciano perdió el tiempo en lamentos, tomó a sus nueras y a sus nietos y los llevó a la casa de Comillas, donde el Machichaco no pudiera alcanzarlos. Cuando la familia regresó a casa y se alistó a llorar sus pérdidas,Anamurió en los brazos impotentes de su madre. El presagio se estaba cumpliendo. Unos meses después, una cocinera nueva completamente aturdida por la presencia de La Parca a toda hora, mató a dos más sin querer, cuando confundió arsénico con harina. El militar más poderoso del país se ofendió por algo queDomingoescribió y lo denunció por injurias.FernandoCorazón deGalernanavegando en aguas cubanas, se vio atrapado en la guerra entre su país y una potencia emergente, se volvió la pesadilla de los gringos y salvó la vida aunque perdió el barco (“El capitán don Fernando se ha quedado sin barco y España sin sus provincias de Ultramar”. Rafael González Echegaray,Vida Marítima, Capitanes de Cantabria). Poco después,La Divina Providenciamurió.
Domingoestuvo preso unos cuantos días por una venganza tan estupenda que pareció una confusión. Asumió su propia defensa en el juicio que siguió al atropello y venció. El abogado es considerado uno de los periodistas de mayores dotes intelectuales de su época.Domingose hizo cargo de la educación de una de sus sobrinas artistas debido a la muerte prematura de su hermanoEnrique. El periodista anticlerical y anticastrense escribió en distintos diarios hasta el día en que murió, a los cincuenta y un años, casado y sin hijos.
FernandoCorazón de Galernasobrevivió a todos sus hermanos y se convirtió en el patriarca de nuestra familia, a pesar de que no tuvo hijos propios. Estuvo casado con una señora a la que conquistó con sus hermosos ojos de cielo, modales de caballero, afiebrados y divertidísimos versos de amor y su encanto inmortal. El héroe se reunión con los suyos en julio de mil novecientos treinta y nueve, poco antes de cumplir ochenta y nueve.
Aquí termina la historia escrita desde el amor, la ternura y el sentido del humor que nuestros espíritus despiertan en mí, y que fue la base para el trabajo que pronto se publicará en un libro basado en las vidas de la familia Gutiérrez Cueto, un trabajo que es una mezcla de realidad y fantasía, de ciencia y de arte, porque tal como Domingo Gutiérrez Cueto escribió un día: “La esencia de la realidad, en la que la aparente oposición de lo real y lo ideal se resuelve, se revela a la conciencia cuantas veces el espíritu, por la ciencia o por el arte, las dos alas de ángel que conserva el hombre, consigue elevarse sobre la propia vida, sobre la idea y el sentimiento del propio ser.”*
*El tercer diario que Cástor Gutiérrez de la Torre fundó fue El Comercio de Santander.
*Ana Gutiérrez Cueto es madre de Matilde de la Torre.
*Frase de Domingo G.C en el artículo La música… y ellas, El Cantábrico, 18 de enero de 1896.
Úrsula Álvarez Gutiérrez, en el nombre de Sixto
Nota: Los hermanos Gutiérrez Cueto fueron diez: Julia, Enrique, Fernando, Sixto, Antonio, Ángel, Ana, Cástor, Javier y Domingo. A la siguiente generación pertenecen Aurelia y María Gutiérrez Blanchard, Sixto Gutiérrez Galloso, el pintor y escultor conocido como Germán Cueto y Matilde de la Torre, entre otros. A la subsiguiente generación pertenecen Consuelo Berges, Enrique Cástor Barahona Gutiérrez y Antonio Quirós, entre otros.





