Su dimisión será efectiva ya en el mes de septiembre, cuando se reactiven los plenos municipales. La concejala, eso sí, responderá a los requerimientos del Defensor del Pueblo catalán y por las demás instituciones que lo soliciten
La concejal de Juventud del Ayuntamiento de Vilassar de Mar (Barcelona),Montse Gual, ha dimitido el miércoles después de la polémica originada por una propuesta de’gincana’ sobre educación sexual.
La actividad estaba prevista parajóvenes de entre 12 y 30 añose indignó y escandalizó a algunos padres por las pruebas propuestas, que incluíanexperimentar posturas sexuales.
El Ayuntamiento de la localidad catalana ha explicado que Gual renuncia pese a que ellano era la impulsora directa de la actividad: «Pese a no ser informada y desconocer las actividades concretas programadas durante la gincana de Julio Joven, la Concejala de Juventudasume voluntariamentecon su renuncia la responsabilidad de no haber reclamado la información de las actividades y, por consiguiente, de la falta de información a los participantes ya los padres y madres de los menores que concursaron».
Su dimisión será efectiva ya en el mes de septiembre, cuando se reactiven los plenos municipales. La concejala, eso sí, responderá a los requerimientos del Síndic de Greuges (el Defensor del Pueblo catalán) y por las demás instituciones públicas que lo soliciten.
El Ayuntamiento de Vilassar de Mar ha reiterado sus disculpas, asumiendo «lasequivocaciones de la gestiónhacia la gincana de Julio Joven, que ha generado malestar e incomodidades en las familias».
Las pruebas de la gincana para jóvenes se enfocaron en tratar temas de salud y educación sexual porque el propio Consejo de Adolescentes manifestaron al Ayuntamiento «que la sexualidad es un tema que les interesa mucho y que tienen pocos espacios en los que hablar».
El Ayutamiento también recuerda que adolescentes de 11, 12, 13 años suelen consumircontenido pornográficoy se construyen una imagen de la sexualidad a partir de lo que ven en el porno. El objetivo de la actividad era que se rompiera «esta dinámica», mostrando apertura a hablar con adultos sobre este tema y «evitar que se construyan un imaginario sexual con las actitudes machistas, de violencia y poco saludables».
La gincana sexual, en todo caso, requería inscripción previa, y fue dinamizada por los propios jóvenes con una actitud pedagógica, adaptándola a cada franja de edad de los participantes (de 12 a 30 años).





