(SCS) al oeste y un Edificio Auxiliar de Servicios al este. Todos ellos, excepto el IDIVAL, serán objeto de demolición.
A partir de mediados de la década de 2010 se llevaron a cabo diversos informes técnicos de carácter arquitectónico y estructural para evaluar el estado real del complejo. Entre ellos, destacan el Dictamen Técnico del Estado Estructural de 2014, el Informe Técnico de 2016 y el Informe de Patologías de Fachada de 2017.
Las conclusiones de estos documentos llevaron al Servicio Cántabro de Salud (SCS) a descartar la rehabilitación de los edificios para nuevos usos, al considerar que su estado no permitía una intervención viable. En consecuencia, se estimó procedente emprender los trabajos para la demolición integral del conjunto.
El proyecto redactado para su ejecución contempla un estricto plan de gestión de residuos, garantizando su segregación, reutilización, reciclaje o valorización. En aquellos casos en que no sea posible, los residuos serán entregados a gestores autorizados con el fin de evitar cualquier impacto negativo sobre el medioambiente.




