La ministra de Interior, Izkia Siches, es de los nombres que tiene posibilidades de salir. El nuevo gabinete tendrá el desafío de gestionar una nueva etapa del proceso.
La ministra de Interior, Izkia Siches, es de los nombres que tiene posibilidades de salir. El nuevo gabinete tendrá el desafío de gestionar una nueva etapa del proceso.
Terrible golpe para el reciente nuevo presidente chileno,Gabriel Boric, quien tomó el proyecto de lareforma constitucionalcomo bandera de su etapa como mandatario.
Los chilenos hanrechazado con una gran mayoría del 62% la propuesta izquierdista, feminista, indigenista y ecologistapara el nuevo texto constitucional, que era fruto de las grandesmovilizaciones sociales de 2019.
Tras esteresultado del referéndum, se mantendrá el texto actual de 1980, de la etapa de la dictadura deAugusto Pinochet, aunque ya ha sido reformado con pequeños retoques durante el regreso de la democracia.
Boric aceptó la derrota a la que se vincula inevitablemente a su gobierno y se dirigió así a la ciudadanía: «Ha hablado el pueblo de Chile y lo ha hecho de forma fuerte y clara».
Ahora, el presidente promete trabajar para liderar otro nuevo proyecto de reforma, pero esta vez escuchando a otros sectores sociales para lograr la mayoría.
«Los resultados exigen a nuestras instituciones que trabajemos hasta arribar a una propuesta que nos interprete a todos, que dé confianza», admitió.
El nuevo texto constitucional declaraba a Chile un Estado social de derecho, era produndamentefeminista y ecologista, pero sólo ha logrado unapoyo popular del 38%. De hecho, el ‘sí’ al nuevo texto no ha ganado en ningúna región del país.
El resultado se contradice al ánimo de los chilenos, que tras las movilizaciones de 2019 promovieron la reforma constitucional votaron que hubiera reforma con el 78,2% de los apoyos.
Sin embargo, lapropuesta final no ha gustado a la ciudadaníapor su enfoque enormemente progresista, que ha chocado con los sectores conservadores y tradicionalistas del país. Se percibía como demasiado rupturista y ha dado vértigo a muchos ciudadanos por las radicales reformas que suponía. Asimismo, se consideró que eltexto era muy complejo y confuso, que no ha calado entre muchos colectivos de la sociedad chilena.
Los expertos creen quetambién ha influido el actual contexto internacional y económico, con problemas en Chile por la alta inflación y dudas sobre el futuro, pese a la ilusionante nueva etapa política que inició el joven Boric al frente del gobierno.
Boric reunirá a todos los partidos políticos para consensuar un nuevo texto que represente mayoritariamente a la sociedad chilena y no encuentre importantes vetos: «Cuando actuamos en unidad es cuando sacamos lo mejor de nosotros mismos».
Además, confirmó quehabrá cambios en su gobiernoy que se adaptará a las demandas de todos los sectores de la sociedad.
CRISIS POLÍTICA EN TODA REGLA
La abrumadora victoria de «Rechazo» en el plebiscito constitucional de Chile abre un incierto y complejo escenario de diálogo entre el Gobierno, las distintas fuerzas políticas y la sociedad civil sobrecómo debe proseguir el proceso constituyente iniciado tras el estallido social.
La única certeza es que con el resultado Chile mantiene como marco legal la actual carta magna, escrita en 1980 durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y reformada de forma parcial en democracia.
El artículo 142 del actual texto fundamental, referido al plebiscito constitucional, señala que “si la cuestión planteada al electorado en el plebiscito ratificatorio fuere rechazada, continuará vigente la presente Constitución”.
“Con el triunfo del ‘rechazo’ seguimos con la misma Constitución y dependemos de la voluntad del Congreso para continuar o no con el proceso”, dijo a Efe la académica del Instituto de Ciencia Política de la Universidad Católica Julieta Suárez-Cao.
En julio, el presidenteGabriel Boricestableció la hoja de ruta en caso de desaprobar la propuesta constitucional al asegurar que “tiene que haber un nuevo proceso constituyente” –afirmó– que se prolongará por un año y medio más, y en el que “va a tener que discutirse todo de nuevo desde de cero».
“Hay que ponerse de acuerdo en cómo puede ser este nuevo proceso electoral. Boric ya ha mostrado una apertura con eso, que no existía de ninguna manera en el comienzo”, añade el director de la encuestadora Tresquintos, Kenneth Bunquer.
En este contexto, el mandatario aseguró este domingo que la ciudadanía ha hablado claro y anunció queya ha convocado a los líderes del Congreso y a representantes de la sociedad civil a una reunión este lunes en el Palacio de La Monedapara estudiar el nuevo itinerario y ver como darle la mayor celeridad.
“Mañana el gobierno puede poner un mensaje para llamar a elecciones de convencionales, pero no tengo claro que vayan a estar los votos necesarios en el Congreso para llevarlo adelante, con lo cual la incertidumbre hoy es tremenda”, apunta Suárez-Cao.
Las semanas previas al plebiscito se pusieron encima de la mesa varias alternativas ante la posibilidad de llegar a este escenario, tal y como proyectaron las encuestas.
Hace tres semanas el Congreso aprobó una norma que facilitaría ese camino ya que reduce el quórum de 2/3 a 4/7 para poder hacer reformas a la carta magna actual.
Es por eso que caso demantener la idea de redactar un nuevo texto, otras opciones pasan, por ahora, por el Congreso o un Comité de Expertos.
Dentro del conjunto de partidos que ha defendido el ‘rechazo’, que abarcan desde la extrema derecha hasta la centro-izquierda, no hay unanimidad o consenso de cómo continuar el proceso ni a través de qué mecanismo hacerlo.
Los ultraderechistas del Partido Republicano, por ejemplo, no quieren una nueva Constitución y su apuesta es reformar la vigente.
“En los próximos meses habrá un momento inicial de inestabilidad institucional ya que, si bien hay un acuerdo de que la Constitución debe cambiar, aún no está definido el mecanismo”, comenta el analista político y profesor de la Universidad Estatal de O’Higgins (UOH) Juan Pablo Araya.
En estas definiciones, el Congreso asumirá un nuevo protagonismo y se requerirá llegar a acuerdos. Aunque el conjunto de fuerzas de derecha tenga la mayoría, las elecciones parlamentarias del mes de noviembre dejaron un Parlamento muy fragmentado.
Expertos y analistas coinciden en señalar que el resultado perjudica al presidente y a su ejecutivo. “Es un fuerte golpe para el primer año del gobierno de Boric, quiendecidió apostar su capital político por el ‘apruebo’”, dice Araya.
“Será muy complejo implementar el programa gubernamental y mantener la unidad y estabilidad en la coalición de gobierno”, añade.
Boric tuvo un rol clave en la firma del acuerdo suscrito de forma transversal por el conjunto de fuerzas políticas en noviembre de 2019 y que dio paso al proceso constituyente.
Durante la campaña insistió varias veces en la idea de que el proceso llegase a buen puerto e incluso como presidente se ha manifestado a favor del ‘si’.
Según Araya, el nuevo escenario precipita la necesidad de ejecutar un cambio en su gabinete porque “es necesario llegar a acuerdos amplios y hay integrantes que tienen un capital político muy desgastado”.





