Según confirmó este martes el ministro de Comunicaciones, Fabio Faria, del mismo partido que Bolsonaro, éste saldrá pronto en público para reconocer los resultados
Después de 48 horas de espera y mucha tensión en el ambiente,Brasilse prepara para que el todavía presidenteJair Bolsonaro, perdedor de laselecciones del domingo, se ofrezca para un traspaso de poderes pacífico y reconozca la victoria en las urnas de su rival, el izquierdistaLula da Silva.
Según confirmó este martes el ministro de Comunicaciones,Fabio Faria, del mismo partido que Bolsonaro, éste saldrá pronto en público para reconocer los resultados, pese a las amenazas que vertió en los últimos días de campaña. Facilitará así un tranquilo traspaso de poderes y más tensión en el país.
Bolsonaro, de esta forma, no impugnará la victoria, como había insinuado en caso de derrota, alegando compra de votos, manipulación de los medios e irregularidades en las papeletas electrónicas, ya que en Brasil el voto telemático es una (controvertida) realidad desde hace tiempo.
El líder del Partido de los Trabajadores (PT), Lula da Silva,logró el 50,9% de los votos frente al 49,1%del ultraderechista Jair Bolsonaro. Una diferencia que es pequeña en términos relativos, pero no en cifras absolutas: Lula se impuso con más de 2 millones de papeletas frente a su adversario en las urnas.
Pese al silencio de Bolsonaro, al menos no impugnando los resultados proclamados, sus partidarios han celebrado protestas por distintos puntos del país para cuestionar el triunfo de Da Silva, reconocida por los grandeslíderes internacionalesdesde la misma noche electoral.
Entre ellos estuvo el presidente de EEUU,Joe Biden, quien felicitaba el domingo al ganador oficial, Lula da Silva. También lo hicieron, entre otros, mandatarios del G-7 como el francésEmmanuel Macron, el alemánOlaf Scholz, el británicoRishi Sunakel canadienseJustin Trudeau. Por supuesto, también lo hizo el presidente español,Pedro Sánchez, así como sus vecinos latinoamericanos.
A Bolsonaro no le quedaban muchos recursos más que una polémica judicial que no respaldarían los grandes líderes mundiales, al menos occidentales.
En su momento nadie descartó que Bolsonaro intentararepetir la estrategia de Donald Trumpcuando perdió los comicios a finales de 2021: denunciar irregularidades electorales, compra de votos, problemas con las papeletas electrónicas…
Se va a llegar a las 48 horas sin saber nada del todavía presidenteJair Bolsonaro, perdedor de laselecciones del domingoy que tiene la respuesta para un traspaso de poderes pacífico.
La ausencia de cualquierreacción oficial a los resultados definitivosdel recuento está poniendo nervioso al país, que se prepara para cualquier postura del mandatario, ya sea de facilitar el cambio o bien presentar batalla judicial para impugnar dichos resultados.
Según medios locales, Bolsonaro podríaromper este tenso silencioeste martes, ya sea con una nota oficial o bien con algún pronunciamiento público, aunque se piensa más en lo primero.
Sin embargo, dirigentes regionales de su partido o afines al movimento ultraderechista que Bolsonaro representan sí dieron el paso, incluso la misma noche electoral, para dar la victoria a Lula da Silva, próximo presidente del país.
Lo que casi nadie descarta es que Bolsonaro intentarárepetir la estrategia de Donald Trumpcuando perdió los comicios a finales de 2021: denunciar irregularidades electorales, compra de votos, problemas con las papeletas electrónicas…
El líder del Partido de los Trabajadores (PT), Lula da Silva,logró el 50,9% de los votos frente al 49,1% del presidente actualy líder ultraderechista Jair Bolsonaro. Una diferencia que es pequeña en términos relativos, pero no en cifras absolutas: Lula se impuso con más de 2 millones de papeletas frente a su adversario en las urnas.
Se espera que potencias como EEUU presionen al todavía presidente para que facilite el traspaso de poderes y no ponga en duda unos resultados que los obsevadores internacionales han legitimado. Además, los grandes mandatarios internacionales, incluidoJoe Biden, felicitaron la misma noche del domingo al ganador oficial, Lula da Silva.
Y es que Bolsonaro ya advirtió durante la campaña de que quizás no reconocía los resultados porque decía sospechar del voto electrónico que funciona desde hace años en Brasil, insinuando que estarían manipulados para que él pierda el proceso electoral. También cuestionó a los miembros delTribunal Superior Electoral, equivalente a nuestra Junta Electoral Central. Asimismo, aseguró que hubo manipulación mediática a favor de Lula, desvirtuando un proceso limpio en las urnas.
Horas tensas por tanto en Brasil hasta que Bolsonaro se digne a aceptar la derrota y comience el traspaso de poderes para los próximos meses.




