NO SEGUIRÁ LA LÍNEA TRUMP. Dijo que había sido un «honor ser el líder» de estos seguidores, que defienden sus valores, «Dios, Patria, Familia y Libertad».
Después de 2 días de tensión e incertidumbre, al fin el todavía presidente de Brasil,Jair Bolsonaro, ha dado la cara tras las elecciones. Y, como se esperaba, ha mantenido su discurso rechazando los resultados, pero al menos dejó claro querespetará la Constitución. O lo que es lo mismo, no obstaculizará el traspaso de poderes para queLula da Silvasea su sucesor.
Bolsonaro, en una breve alocución ante los medios y con guiños a sus seguidores, que no aceptan la derrota, se limitó a decir que «seguirá siendo fiel a la Constitución», para evitar dar legitimidad a unos resultados oficiales que ha respaldado la comunidad internacional sin ninguna duda.
A sus votantes, les dijo: «Agradezco a los 58 millones de brasileños que me votaron». También dijo que había sido un «honor ser el líder» de estos seguidores, que defienden sus valores, «Dios, Patria, Familia y Libertad».
Bolsonaro no tenía otra opción tras el respaldo a Lula de los grandes líderes internacionales, desde el estadounidenseJoe Biden, el canadienseJustin Trudeau, el alemánOlaf Scholzo el francésEmmanuel Macron. Además,varios dirigentes del partido de Bolsonaro también habían reconocidolos resultados del domingo.
En esas elecciones presidencialesLula da Silva ganó con el el 50,9% de los votosfrente al 49,1% del líder ultraconservador, con 2 millones más de papeletas entre uno y otro.
Es cierto que antes de los resultados, en las últimas jornadas de campaña, Bolsonaro había avisado de que no reconocería la legitimidad de los resultados electorales si caía derrotado, insinuando que el sistema estaría favoreciendo a su rival, alegando preventivamente irregularidades en el voto electrónico, posible compra o manipulación de votos, el favoritismo de los medios a Lula y también restando legitimidad al Tribunal Superior Electoral.
El silencio de Bolsonaro en estas 48 horas ha originado que susseguidores se crecieran y organizaran protestasa lo largo del país, en su mayoría no violentas, pese a la tensión acumulada y la fuerte polarización de la soceidad brasileña. Por ejemplo, en las carreteras cientos de camioneros realizaron protestas en estados como Río de Janeiro, Paraná (sur) y Mato Grosso (centro). Algunos hicieron protestas más violentas con bloqueo de vehículos y quema de neumáticos.
Las protestas más violentaspedían abiertamente un golpe o «intervención» de las Fuerzas Armadaspara retener el poder en favor de Bolsonaro. Su líder, en esta intervención donde sigue poniendo dudas sobre el resultado electoral, ha legitimado además a estos manifestantes, que dijo que estaban movidos «por la indignación» y que éstas eran protestas «pacíficas».
Sin embargo, se teme que haya alguna acción tensa como en Estados Unidos, con el ya famosoasalto al Capitoliotras seguir las indicaciones deDonald Trumpcuando no reconoció la victoria de Joe Biden.
Mientras, elequipo de Lula ya prepara el traspaso de poderescon calma y alejado de la polémica y las tensiones. La mano derecha de Lula,Geraldo Alckmin, llamado a ser el próximo vicepresidente, se está encargando de coordinar la transición en contacto con el ministro de la Casa Civil,Ciro Nogueria.
En el momento en que Nogueira ya ha sido autorizado para proceder, se ha interpretado como que Bolsonaro no va a obstaculizar el proceso y que más allá de sus pataletas públicas, no habrá problemas a nivel institucional.




