Los resultados electorales en Aragón empiezan a interpretarse en clave nacional y su lectura, trasladada a Santander, dibuja un escenario de cambio profundo, con un bipartidismo en retroceso y un espacio creciente para fuerzas que capitalizan el desgaste de PP y PSOE.
El fin del espejismo digital (y del postureo)
El batacazo sufrido por Alvise Pérez confirma una tendencia cada vez más evidente: la hiperactividad en redes sociales, el espectáculo permanente y el postureo no garantizan resultados en las urnas. Una advertencia que resuena en Santander y que pone el foco sobre perfiles como el de Felipe Piña, cuya estrategia política se ha apoyado más en la visibilidad personal —incluidas apariciones tocando la guitarra en bares— que en la presentación de propuestas concretas para la ciudad.
Aragón demuestra que el voto sigue premiando proyecto, trabajo y credibilidad, no la política convertida en performance.
PP en retroceso: sensación de abandono de la ciudad
El Partido Popular tampoco sale bien parado de esta traslación de resultados. El desgaste del PP aragonés encuentra paralelismos en la situación de Gema Igual, con una ciudad que empieza a percibir falta de impulso político, ausencia de proyecto y abandono progresivo de los barrios.
La gestión municipal se percibe continuista y defensiva, con un Ayuntamiento cada vez más alejado de los problemas cotidianos, un escenario que recuerda al declive vivido por Jorge Azcón antes del vuelco electoral.
VOX consolida su espacio y aspira a crecer
En contraste, los datos de Aragón refuerzan la proyección de VOX como uno de los principales beneficiarios del nuevo ciclo. En Santander, el trabajo de Laura Velasco —centrado en presencia en barrios, contacto directo con vecinos y fiscalización constante del gobierno local— sitúa al partido en una posición clave.
De repetirse el patrón aragonés, VOX no solo consolidaría su representación, sino que podría superar la barrera de los cinco concejales, rompiendo definitivamente el equilibrio tradicional del Ayuntamiento.
PSOE: caída sin suelo municipal
El PSOE aparece como otro de los grandes damnificados. Daniel Fernández no logra trasladar un liderazgo reconocible en clave local, con un discurso excesivamente nacionalizado y escasa implantación en la calle. La lectura de Aragón anticipa un batacazo electoral también en Santander, en un contexto de pérdida de confianza generalizada hacia el partido.
Izquierda Unida, en modo resistencia
Por su parte, Izquierda Unida afronta un escenario de contención. Sin expectativas de crecimiento, su objetivo pasa por mantener representación y sobrevivir al retroceso general de la izquierda.
Un escenario que confirma la caída del bipartidismo
La conclusión que deja Aragón es clara: el bipartidismo se debilita, PP y PSOE pierden centralidad y el electorado busca alternativas con mayor conexión con la realidad local. En Santander, ese cambio ya se percibe y podría traducirse en uno de los plenos municipales más fragmentados —y decisivos— de las últimas décadas.






